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Serie Poesía/ Chile/En mi sendero

Serie Poesía/ Chile/En mi sendero

  ARMANDO REVERÓN
Uveros
1934 | óleo sobre tela | 53 x 64 cms

No me preguntes donde he estado,
tendras que hablar con mi triste silencio.
No me preguntes que tengo pensado hacer,
solo te dare letras amarradas en un nombre.

Si quieres venir conmigo te doy la bienvenida.
No me interrogues.
Tengo tantas cosas que contarte.
Aun no observes mis letras.
He escrito demasiado antes de saber que venias.

No pretendas saber que he caminado...
Hay tantas noches que quiero olvidar,
tantas madrugadas que arrancaria de mis parpados.

Hoy es hoy.
regalame un poco de tus besos.
Le robare las alas al tiempo
para que la despedida nunca llegue.

Enrollate bajo mis brazos.
Disfrutemos del silencio que rodea tu cabello.
Lo llenare de ilusiones y resplandores fugaces.

¿Te iras verdad?
¿Cuando nos caiga el rocio te iras de mi sendero?
Aun no te he contado nada...
Aun no has leido nada...
¿Aun asi me dejaras?

Te dire las promesas que necesites.
Puedes tomar los sueños que te sirvan.
Sigue tu camino entonces...

Me pondre triste por tu partida, pero desde hoy,
con cada noche llegaran estrellas...
y con cada madrugada naceran flores...
Y yo buscare mariposas.

Alias: hitokiri
Nombre: Ale... C...
País: Chile
Edad: 22
Sexo: masculino
Ocupación: Estudiante Superior/Postgrado
Género Favorito: Poesía

 

LAS ENSEÑANZAS DE LA OSCURIDAD DENTRO DE LA LUZ

LAS ENSEÑANZAS DE LA OSCURIDAD DENTRO DE LA LUZ

Canalizado por Gillian MacBeth-Louthan
Todo lo que se hizo una vez, se ha deshecho. Todo lo que se vio y se dio por seguro alguna vez, ahora se ha vuelto invisible a los sentidos. Todo lo que está oculto bajo la superficie, bajo la superficie de la carne, de las células, de la memoria, de la tierra, aflora disfrazado mientras se abre camino y desciende por los conductos de sus recuerdos y de la tierra.
Se presentan muchas energías vistiendo disfraces de bondad, que no parecen encajar en sus percepciones internas, sus comprensiones y sus intuiciones. Muchas energías que se ven como luz son lobos grises en ropaje de ovejas. Esos seres, esos Maestros ascendidos oscuros asumen sus posiciones en el campo de juego de la polaridad de la tierra. No hay un chico bueno. No hay un chico malo. Sólo hay aprendizajes. Cada día se los tentará a muchos niveles de su ser para que se enojen, para que tengan celos, para que sean infelices, tentados para ser miedosos. Cada vez que caminen energéticamente en una emoción de naturaleza inferior y que no esté en una escala superior de luz, recuerden que un maestro ascendido oscuro les está enseñando ese día. 
La forma en que se les enseña, a través de la negatividad y la oscuridad propia, es la lección más dura de las pruebas y las tribulaciones con que se encontrarán. Porque es fácil para ustedes comprender qué es luz y oscuridad fuera de ustedes mismos, pero cuando se trata del terreno interior de su unidad biológica y su mente y su corazón y su pensar, todo es juego limpio. Una semilla de negatividad puede arruinar su día. Un pensamiento negativo respecto a ustedes mismos mientras se miran al espejo o mientras un amigo los mira, puede hacer que su luz se oscurezca por el resto de la tarde. 
Esos Maestros ascendidos oscuros han estado en la tierra en el pasado. Para ustedes, ellos se ven como se vería la Muerte, los que están encapuchados como un agujero negro visten la luz. Su conocimiento es más vasto que el de los seres de luz porque ellos aprendieron más sobre los modos de la tierra y sobre cómo influenciar a un buen ser humano, una buena mujer, un buen hombre. Cómo hacer que ustedes desistan de sus sueños, cómo hacer que ustedes desistan de perder peso, cómo hacer que ustedes desistan de algo que su corazón anhela.
Comprendan esto, hijos de la luz. Cuando están en un punto, en una intersección de ustedes con tales pensamientos, un Maestro ascendido oscuro les está enseñando a sostener la luz sin titubear siquiera. Como estudiantes de ese Maestro, aprenderán acerca de la claridad al elegir. ¿Creen lo que piensan de ustedes mismos? ¿Creen lo que los demás dicen de ustedes? ¿Creen los pensamientos que vagan por su mente y corazón instruyéndolos para que caigan, fracasen y desistan? 
Esas eran las energías de las que se habló mucho en el antiguo texto bíblico. Los primeros Dioses Creadores se enojaron con los humanos y los castigaron y los tentaron y los castigaron y los engañaron y los castigaron de nuevo por ser humanos, por tener corazón, por creer. De ellos se habló como de los dioses con “d” minúscula en el Antiguo Testamento. Esos Maestros sirvieron sus propósitos y tuvieron un lugar en el reino del cielo también.
Ellos no son malignos sino que son maestros del otro lado de la luz que cada persona mantiene en secreto en su ser. Esas enseñanzas los tientan a ustedes a entrar en su propia oscuridad, creando una oportunidad para que puedan sobresalir en su luz. Defendiendo lo que creen de ustedes mismos. Sin ser influenciados por nada o nadie, sin importar cuánto parezca que están al tanto. 
Se les pide que se mantengan en su POSICIÓN DE LUZ. Esa posición de luz, queridos, es un lugar en el que no pueden vacilar. Cuando la Luz brilla, crea sombra. A veces la sombra parece más larga que la luz. La sombra parece ser mayor que la luz. La sombra necesita la luz para poder existir. Sin luz, no hay sombras.
Mientras hacen este baile con la sombra y la propia alma, se defienden como defenderían a un ser querido, o a un niño o de una injusticia. Se yerguen sabiendo que innatamente son buenas personas. Sí, es posible que ayer hayan tenido un pensamiento negativo. Sí, ayer pueden haber tenido una acción o reacción negativa. Interiormente, en el porcentaje mayor, ustedes son la pureza del corazón. No lleven sus culpas minuto a minuto, día a día, vida a vida. Ellas les pesan y los tiran abajo. Ellas les impiden sentir, les impiden amar, y limitan su visión de la totalidad de la luz y la belleza de su ser.
Esos Maestros oscuros duraron y se afirmaron en sus enseñanzas en el pasado. En este punto de referencia (hoy) serán removidos de su tarea y asumirán entonces su posición como Maestros Iluminados de Luz. Estos son seres que han venido a la tierra a instruirlos en las pruebas y las tribulaciones de la oscuridad. Ellos les enseñan antes de que la oscuridad los envuelva como estudiantes. Permanezcan en esas energías de Luz por toda la oscuridad y los corredores de su propio pensar. Cada instrucción, cada fracaso, cada pensamiento conducido por la culpa viene y les es dado en amor para hacerlos más fuertes, para ejercitar los músculos de su alma y de su sistema de creencias. 
¿Están listos para llevar el peso de esta nueva luz o pueden ser engañados para desistir? Véanse como los ve el universo, como un punto de pureza y un punto de Luz que no puede ser otra cosa.
En estos días, mientras atraviesan sus propios pensamientos ensombrecidos por el miedo, comprendan que sus mismas sombras están tratando duramente de convertirse en luz. ÁMENLO TODO porque es el único modo de poder avanzar.            
La luz cambia en el ínterin. Nacerá una nueva octava, un nuevo sabor, una nueva denominación de la luz a partir del 11:11 de este año. Esta es la última iniciación a través de la sombra para ustedes. Recuerden que es una ilusión. Es un holograma. Sólo es tan real como ustedes creen que es.
Si no pueden compensar los hechos pasados, entonces asegúrense de que todos sus hechos de aquí en más sean desde su corazón y desde un lugar de bondad y generosidad. Si no pueden sanar una relación del pasado, entonces sanen una relación del futuro. Cada día están eligiendo cómo ser. En cada intersección de la culpa o la cólera o el miedo o la duda, tienen una elección. Están entrando en su modalidad creativa. Deben permanecer como seres de luz, como un dios en entrenamiento y creer en ustedes mismos.
Si no pueden creer en ustedes, entonces los demás sólo reflejarán y emularán lo que está en su rúbrica energética. Otros los tratan como ustedes se tratan a ustedes mismos. Otros sólo los honran en la medida en que se honran a ustedes mismos. Todo está codificado en su campo de energía para que todos lo vean. Lo que no están recibiendo de otro, dénselo a ustedes mismos. Lo que duden de ustedes mismos, sánenlo de adentro hacia fuera.
Cada minuto están en un lugar de elección para elegir la felicidad o la tristeza, para elegir el pasado o elegir el futuro, para elegir la luz o la oscuridad, cada pensamiento, cada latido, cada oración. Sus palabras tienen un gran impacto en los demás. Comiencen desde ese lugar de reconocimiento para su persona. Somos el CONSEJO DE LA LUZ POLARIZADA. Estamos alineados con ustedes y sus reflejos de sombra en este momento. Nos vamos.

Curso bàsico de sanaciòn pranica

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Concurso literariuo atina chile/narración y poesía

Concurso literariuo atina chile/narración  y poesía

Organizado por el Salon Literario de Atina Chile
                                  

                                      BASES DEL CONCURSO


01.00.- GENERALES:                                                                                                    

01.01.-  Podra enviarse al Concurso solo ( 01)  UNA  POESIA  POR  PARTICIPANTE..
01.02.-  Escrita en su texto ORIGINAL  ( archivo en Word ) .
01.03.-  Extension Maxima 40 lineas  cada una,  a doble espacio, en hoja tamano A4,  en formato
             letra Time New  Roman o similar, Normal, en tamaño 12.
01.04.-  Solo se aceptaran las obras recibidas por CORREO ELECTRONICO, en Archivos
             Word adjuntos.
01.05.-  Tema Libre.
01.06.-  Las obras deberan SER INEDITAS,   NO habiendo sido presentadas o participado en
             Concursos algunos ni publicadas a traves de un medio impreso.  Se aceptaran, sin
             embargo,
aquellas obras que formen parte de blogs personales publicadas en Internet
             siempre que cumplan con lo expresado referente a la no presentacion o participacion en
             Concursos o ya publicadas en medios impresos.
01.07.-  La obra presentada debera estar FIRMADA con el Seudonimo elegido en el
             mismo archivo en que se envia.. ( Este
no debe ser el mismo usado en Atina por
              aquellos participantes Miembros de Atina Chile).
01.08.-  En Archivo Adjunto Aparte se enviaran los DATOS PERSONALES del autor (nombres
              y apellidos, domicilio particular, codigo postal, ciudad, pais, numero de documento, fecha
              de nacimiento, telefono, correo e-mail personal).
01.09.-  La inscripcion es Libre y Gratuita.
01.10.-  Podran participar personas de TODAS
LA EDADES Y NACIONALIDADES sean
              miembros o no de ATINA CHILE. -
De integrar Atina Chile el concursante debera hacer
              referencia a su condicion de tal en el archivo con sus datos personales con la siguiente
              leyenda : -  “ Soy Miembro de Atina”.
01.11.-  Aquellos participantes que no sean Miembros de Atina Chile deberan mencionar el
             contacto o medio por el cual se informaron del concurso.

01.12.-  Solo se aceptaran los trabajos escritos en ESPANOL

02.00.- PLAZO DE CIERRE DE LAS PRESENTACIONES:

02.01.-   La fecha de cierre de presentacion de los trabajos se ha establecido para el dia         
              SABADO 25 de AGOSTO DE 2007.
           No se aceptaran los trabajos recibidos con posterioridad a las 24:00  horas de la fecha
              designada.

02.02.-   Los trabajos deberan enviarse por  correo electronico a :
            primerconcursoliterarioatinachile@hotmail.com

02.03.    El Correo electronico debera decir en:
              
Asunto:    Quiero participar en el Concurso de Poesia.
            Cuerpo del E-mail :  Adjunto conforme dos archivos en Word.


02.04.-   Los archivos adjuntos corresponderan :
            1)  - Un archivo Word adjunto con la/s Obra/s presentadas firmadas con el Seudonimo.
            
2)  - Un archivo Word adjunto conteniendo los datos personales solicitados segun 1.08.



03.00.- COMITE ORGANIZADOR:

03.01.- Se ha nominado un Comite Organizador de este Evento de acuerdo a la trayectoria  
            manifestada por  sus aportes en Atina Chile y a su espiritu solidario y de adhesion a la
            idea de concretar este intercambio literario tanto entre los miembros de Atina como por los
            amantes de estos generos esparcidos por todo el mundo.
03.02.- Sera responsabilidad del Comite Organizador  llevar a cabo este proyecto dentro de la mas
            absoluta profesionalidad, imparcialidad y seriedad que amerita esta experiencia para el
            Movimiento Atina Chile.
03.03.- El Comite Organizador, por intermedio de la Sub-Comision de Recepcion de los
            Trabajos se encargara de revisar, bajar de Internet y ordenar los trabajos
             concursantes y hacerlos llegar en tiempo y forma a
la Sub-Comision Encargada de su
             Evaluacion en un todo de acuerdo a la metodologia que debera observarse.
03.04.- Sera el responsable de realizar las Preselecciones de las Obras Concursantes por
             intermedio de
la Sub-Comision de Evaluacion de Trabajos de acuerdo a los puntos de
             valuacion establecidos a priori  y de la entrega oportuna de las obras pre-
             seleccionadas  al Jurado del Concurso para que procedan a determinar entre ellas a
             las Ganadoras del mismo.



04.00.- INCOMPATIBILIDAD:

04.01.-  El Comite Organizador de este 1er CONCURSO INTERNACIONAL DE POESIA
             LIBRE “ATINA CHILE”
deja establecido que NO PODRAN PARTICIPAR ninguno
             de los integrantes de este COMITE, ni los que integren el JURADO del Concurso,
             propiciando y asegurando de esta manera la transparencia en las responsabilidades  y
             funciones que han aceptado cumplir.


05.00.- JURADO:

05.01.- EL JURADO estara conformado por SIETE INTEGRANTES:
            a)  CUATRO corresponderan a miembros del  Salon Literario de Atina Chile, pudiendo
                  incluirse, dentro de estos cuatro integrantes, a un Representante del Equipo de
                  Atina Chile.

            b)  TRES  connotados representantes  de la cultura independiente.
05.02.-  Los nombres de los integrantes de este JURADO seran dados a conocer en un plazo
             que no podra exceder del  dia  30 de AGOSTO de 2007.
05.03.-  Este JURADO tendra la responsabilidad de ELEGIR las (03) TRES COMPOSICIONES
             que se haran acreedores a los PRIMEROS PREMIOS del Concurso.
05.04.-  Este JURADO  tendra ademas la tarea de ELEGIR las (05) CINCO COMPOSICIONES 
              que se haran acreedores a MENCIONES ESPECIALES.
05.05.-   El fallo del JURADO será INAPELABLE.



06.00.- PRESELECCIONES:
            
06.01.-  Luego de haberse cumplido el plazo de recepcion de los trabajos concursantes ( ver

              02.01 ) se procedera a lo siguiente:
             Se efectuaran dos ( 02 ) preselecciones de todos los trabajos recibidos.
             a)    La primera fecha para preseleccion  sera el dia  08 de SEPTIEMBRE de 2007
                    y se informara de ella el día 10 de Septiembre de 2007.
             b)    La segunda y ultima preseleccion se realizara el dia  22 de SEPTIEMBRE de
                 2007   y se informara de ella el dia 24 de Septiembre de 2007.
06.02.-  Los resultados de cada preseleccion del  certamen se daran a conocer via correo electronico
             personal a los participantes que hubiesen sido preseleccionados..

06.03-  Se informara al publico en general a traves de la pagina web de ATINA CHILE y de otros
             diferentes medios a considerar.



07.00.- RESULTADO FINAL:

07.01.-  El dia   
SABADO 06 de OCTUBRE de 2007  se procedera a dar a
              conocer las obras que resultaren Ganadoras y las acreedoras a las Menciones
              Especiales.




08.00.- PREMIOS:

08.01.-  Las composiciones ganadoras se haran acreedoras a los siguientes Premios:
             a) Primer Premio
:
           - * Trofeo, Diploma y  Difusion a nivel internacional, via Internet, destacandose como el   
                 Primer Ganador del “1er Concurso Internacional de Poesia Atina Chile –  2007”.
           - *  Publicacion destacada en una Edicion Especial de Atina Chile, con una seleccion de    
                 algunos de los trabajos presentados por los participantes a este Concurso.
           - *  Premio Sorpresa.

              b) Segundo Premio:  
           - *  Trofeo. Diploma y Difusion a nivel internacional, via Internet, destacandose como el
                 Segundo Ganador del “1er Concurso Internacional de Poesia Atina Chile- 2007”
           - *  Publicacion destacada en una Edicion Especial de Atina Chile, con una seleccion de
                  algunos de los trabajos presentados por los  participantes a este Concurso.
            - *  Premio sorpresa.

             c) Tercer Premio :
           - *  Trofeo. Diploma y Difusion a nivel internacional, via Internet, destacandose como el
                 Tercer Ganador del “1er Concurso Internacional de Poesia  Atina Chile-
2007”
           -  * Publicacion destacada en una Edicion Especial de Atina Chile, con una seleccion de
                 algunos de los trabajos presentados por los participantes  a este Concurso.
            -  * Premio sorpresa.

08.02.-   El Primer Premio no podra declararse desierto.
08.03.-   Se deja expresamente establecido de que en caso que se constate que algunas de las obras
               premiadas ya habian participado o habian sido premiadas en otros Concursos dejando de
               ser ineditas por dichas situaciones, automaticamente se declarara ANULADA su eleccion
               y  pasara a ocupar su lugar (dejado vacante por el infractor a las condiciones de estas
               Bases) la obra que haya sido premiada a continuacion o en su defecto, se seleccionara una
               nueva finalista entre los trabajos con Menciones Especiales.



09.00.-   ENTREGA DE PREMIOS:

09.01.-   El dia 
SABADO 13 de OCTUBRE de 2007, en la ciudad de Santiago
               de Chile, fijada como Sede Central del Evento, en lugar y hora que oportunamente sera
               comunicado
se llevara a cabo el Acto de Entrega de Premios y Clausura de este    
               Primer Evento Literario de Atina Chile 2007.  
09.02.-   Asistiran a dicho Acto miembros Representativos del Comite Organizador, miembros del
               Jurado, Directores de Atina Chile, diversas personalidades, Poetas participantes  y publico
               invitado , procediendose a la entrega de los Premios acordados.y al Mensaje de Clausura
               de estos dos importantes Eventos Literarios de ATINA CHILE.
09.03.-   Se cursaran Invitaciones Especiales para asistir a dicha reunion cuya realizacion estara a
               cargo de la  Comision Organizadora.
0 9.04.-   Los premios que pudieren obtener los participantes residentes en el extranjero y ausentes
               en este Acto seran enviados oportunamente a los domicilios por ellos indicados en su
               archivo que contiene sus Datos Personales.



10.00.-  OBSERVACIONES IMPORTANTES:

10.01.-  Todos los participantes del concurso declaran que los trabajos presentados son de su autoria
              y AUTORIZAN a los Organizadores la  difusion de sus escritos de la forma que este
              juzgue conveniente, usando su nombre o seudonimo.
10.02.-   Los Organizadores, conjuntamente con Representantes de Atina Chile se reservan los
              derechos de publicacion de los trabajos presentados en una Antologia que puede     
              contener los mejores trabajos recibidos, en cuyo caso, los autores, por el solo hecho de
               participar, dejan explicita su aprobacion a tal efecto.
10.03.-   Los trabajos no seleccionados en el Concurso podran ser difundidos en la Seccion SALON
               LITERARIO de Atina Chile.
10.04.-   TODOS LOS PARTICIPANTES  DAN POR ACEPTADAS  LAS  BASES Y
              CONDICIONESS DEL PRESENTE CONCURSO SIN NINGUN  DERECHO A
               RECLAMO POSTERIOR.

10.05.-   Cualquier cuestion no prevista en las presentes bases sera resuelta por la  Comision
              Organizadora del presente Evento.
10.06.-   A los efectos de impedir errores que aparezcan en la lectura del presente texto luego de   
               proceder a la impresion del mismo informamos que se han omitido ex profeso en el texto
               los acentos gramaticales.

Serie Cuento/ Colombia// Ignis Ardens/ Pedro Uribe Gòmez

Serie Cuento/ Colombia// Ignis Ardens/ Pedro Uribe Gòmez

 PEDRO ÁNGEL GONZÁLEZ
Calle de La Guaira
1956 | óleo sobre tela | 60 x 56 cms.
Ignis Ardens
Texto de: Pedro Uribe Gómez

Se iba consumiendo la virginidad de doña Estela Longoria, como blanco y litúrgico hachón de purísima cera. En la paz del vetusto caserón que ésta habitaba; en la solemnidad de las grandes salas desiertas, en donde muebles antiguos y pesados hablaban de épocas lejanas de riqueza y esplendor; en la mudez de las amplias galerías y corredores, semejantes a callados claustros; en los inmensos patios sombreados por naranjos, y entre la dulce y sosegada calma que, como un velo sutil y misterioso, parecía flotar hasta en los últimos rincones de aquella mansión solemne; el espíritu y los sentidos de la noble y virtuosa doña Estela, ardían y abrasaban con pasajeros desvanecimientos, bajo la aparente tranquilidad de su vida recogida y devota, de su aspecto austero y monástico, y del negro ropaje de sus severas vestiduras. Contaba doña Estela treinta años. Era una figura pálida y triste, de porte majestuoso y señorial, de rasgos nobilísimos y aristocráticos. En sus ojos, ojos negros y grandes, de mirar intenso y lento, sombríos y penetrantes, unos crisoles fragosos, abrasadores, que parecían querer fundir o devorar todo aquello que miraban, había como ascuas recónditas, que en ocasiones solían despedir, al través de sus cristales azabachado& y relucientes, pequeños haces de hilos centellantes. Su cuerpo, gentilisimo, todavía no estrujado por la mano del tiempo, daba la impresión, por lo suave y delicado de sus contornos, de la estatuaria clásica, de la belleza serena e imponderable. Viéndola vagar, con paso tardo y silencioso, por los melancólicos salones, entre indecisas claridades, cubiertas las espaldas por abundosa mata de ondulante cabellera, bien se podía pensar que era ésta una de esas apariciones o sombras de que nos hablan viejas y fantásticas leyendas. Sentimientos nobles, emanados de viejos dolores, todavía latentes pero idealizados, hacían que doña Estela, como recogida sobre sí misma, entre las nieblas de su existencia, llevase vida de aislamiento. Había amado mucho. Dos veces viuda era su alma. Fueron sus amores, dos amores trágicos con la intensidad, la violencia y la hermosura de lo trágico sencillo, de lo realmente humano y verdadero. Cuando su naturaleza, pletórica de savias, ansiosa de florecimientos, se abrió a la vida del espíritu y de las sensaciones, anhelante de felicidades, como flor sedienta de aire y de luz, un amor oculto y silencioso que la hacía estremecer y la llenaba de ensueños, empezó a agitarla. Porque iban brotando de su alma, apasionada y volcánica, al contacto hipnótico del raro imán de las atracciones, las primeras llamaradas amorosas. Fue un primo el primero que hizo blanco en su corazón. El, sin notarlo, con inconsciencia seductora, como la genuina representación de amor vendado o ciego, aprisionó los tiernos sentímientos de la niña, con sus gracias, su guapeza y sus juegos infantiles. Llovieron chispas y se avivó el incendio. Soplaron rachas de helada indiferencia, y aquel fuego avivado, aquellas llamaradas crecidas y agrandadas, acabaron por convertirse, con el transcurso de los años, en una hoguera devorante e inextinguible, que ardía sin cesar, sin consumirse, como la zarza simbólica del desierto. Y la niña de ojos ingenuos y vivaces, alegre y locuaz, se tornó, por evolución oculta en el exceso de su amor desdeñado, en melancólica, callada y meditabunda. Tímida y ruborosa, sin quererlo, bajaba los ojos en presencia de su primo. Temblaba entonces su cuerpo acortándose su respiración; y entre sus manos febriles, las franjas y remates de sus vestidos, estrujados, se torcían por el movimiento incesante de sus dedos nerviosos y trémulos. Otras veces, se la veía huir de él, con el corazón palpitante, como azorada paloma.

Andando el tiempo, Inés, hermana de Estela, dio a ésta, con la daga inconsciente del destino, una puñalada. El primo, ya en plena juventud, gallardo y apuesto, se prendó de las gracias y encantos de aquélla. Sangró entonces 61 corazón de Estela. Su espíritu se quedó perplejo ante la revelación del dolor, indagan- do, desesperado, el por qué de las injusticias de la suerte. Pero la esfinge impenetrable de la vida dejó sus interrogaciones sin respuesta. Sintió que enloquecía. En su mente se inició un principio' de rebelión. Mas, luégo, después, en el agonizar de sus ilusiones y de sus sueños, fue desfalleciendo. Y educada en la virtud y para la virtud, resignada como una de esas doncellas de ideal hermosura, que en los antiguos tiempos hacían ayuno de felicidades con la esperanza de encontrar al final de su martirio la justa recompensa de sus penas en la senda luminosa de la gloria, volvió al cielo los ojos para purificarse, arrobada en la grandeza oculta de sus padecimientos. Doña Estela enflaquecía, y por completo se tornaba en triste y meditabunda. Inés, que ignoraba, que no conocía el motivo *de aquella tristeza, que no podía penetrarlo, viéndola solitaria, retraída y hosca, solía, con inquietud y profunda ternura, preguntarla, inocente, del mal que la causaba, por el motivo de sus melancolías. Pero ella, turbada, indecisa, con la voz apretada, voz siempre dulce y cantarina, protestaba de que estuviera triste. Luégo, sonriente, con esa sonrisa forzada de las almas que sufren, como si temiese que pudiera descubrirse la fuente de sus penas, con un pretexto cualquiera se iba, se alejaba suspirando. Y oyen- do el repiqueteo de su corazón, con la salud quebrantada, con los ojos abrillantados por el esfuerzo de las lágrimas contenidas, solitaria, desamparada en su dolor desconocido y sin consuelo, hubo de presenciar, hasta la boda, el desenvolvimiento y los arrullos de aquellos amores felices, que la enloquecían y despedazaban.

Cayó enferma. En el lecho, presa de la fiebre y el delirio, estuvo largo tiempo. Lentamente se repuso.

Poco a poco volvieron a su rostro los colores y a su cuerpo la elegancia; pero en el fondo de sus ojos, antes cándidos y soñadores, quedó una vibración luminosa, una chispa de fuego ardiente. Pasaron algunos años. El tiempo no borró por completo sus dolores, pero la savia de su juventud siguió empujándola a vivir la vida.

Volvió a amar otra vez.

De su existencia recogida y misteriosa, del fondo voraz y luminoso de sus ojos se prendó un poeta. Cantó éste a la que él veía en la sugestión de sus pensamientos; a la tristeza que vagaba por su frente; a su belleza romántica, crecida por el sello melancólico de sus dolores ignorados.. Ella le amó al través del ritmo y el encanto de las estrofas. Y fue este nuevo amor, como un cardo de flores sangrientas, nacido entre las grietas de una peña calcinada. Igneo fuego, como recónditas, escondidas lavas, empezó de nuevo a crepitar en el fondo del alma de doña Estela. Resurgía ésta a la vida, a la juventud. Sentíase fresca, nueva, ágil, radiante, abierta a toda clase de emociones, de voluptuosidades y de ternuras. La embargaba una felicidad que hacía bullir su sangre con burbujeos acariciadores, que hinchaban sus arterias dilatando su corazón. Centuplicada la fuerza de su mente por la felicidad de amar, su imaginación, siempre soñadora e inquieta, vivía en perennes viajes de idealismos, en exploraciones amorosas, por entre bosques de quimeras, por entre una flora voluptuosa de raros y penetrantes perfumes. Seguía agrandándose su belleza. Su rostro se iluminaba con proyecciones de luces, con destellos de alegría, emanados de su íntimo contento. Un ritmo indescriptible parecía desprenderse de sus gestos, de su risa, de sus menores movimientos. Algo como un canto lírico de la felicidad de sus amores semejaba envolver su persona en ondas armoniosas. El poeta la enardecía con sus cantos. Con las imágenes de éstos, con sus luces, con sus transparencias, con sus colores, al soplo mago y creador de la ficción poética, la vida se aparecía y se extendía a la vista de doña Estela, libre de vulgaridades, de tropiezos, como idealizada. Las estrofas del poeta, estrofas tendenciosas y sutiles, rimadas como arrullos, la hacían el efecto de un buril poderoso e incomprensible que pulía la existencia, que allanaba los caminos, los sembraba de flores y de luces, hasta hacer puros, hermosos y bellos, los hechos más triviales y prosaicos y el ambiente de todo cuanto la rodeaba.

Un día el poeta quiso trocar sus rondas y miradas por las intimidades del noviazgo. Habló... Los padres de doña Estela no consintieron. La respuesta fue negativa y rotunda. Era pobre y hacía versos demasiado hermosos. Se rebeló ella, pero todo fue en vano. El lanzó lamentos desesperados. Después, sombrío, hecho su cerebro una hornaza, un loco corazón, se hundió en el vicio. Una tarde la dio él, en un canto rebosante de dolor y de amargura, su adiós postrero. Partía lejos, se iba a errar por el mundo. Sintió doña Estela que la vida la abandonaba en un espasmo de su pecho con un traqueteo convulso de su cerebro. Lo vio ir maldiciendo... Lo oyó... Sus últimos acentos, blasfemos y violentos, se perdían en la soledad de la calle, en la lobreguez de las sombras, en la mudez de los espacios, en el cielo insondable, titilante de estrellas, entre el polvo, luminoso de la vía láctea, rebrillante, fosforescente, como un rastro de nieblas diamantinas.

Durante mucho tiempo la vida de doña Estela continuó desenvolviéndose solitaria y melancólica en curso quejumbroso y doliente. Sus padeceres se habían acrecentado por la soledad, por la orfandad completa en que ahora vivía, por las caídas y los vuelos de su alma, alma rara, alma inquieta y compleja. Su vida moral era como la vida del judío y de la leyenda. Unas veces por entre campos floridos, por entre bosques de visiones; otras por una estepa infinita, por caminos yermos y solitarios; pero siempre, sin hallar sosiego, sin encontrar descanso, erraban sus pensamientos. El Malo la atormentaba. Agitada por visiones, por éxtasis y arrebatos, por remordimientos de pecados de pensamiento, su vivir era una lucha perenne, una continua batalla. Su espíritu ingobernable como si un motor superior y misterioso le impeliese al movimiento continuo, iba sin cesar noche y día desbocado, con empuje de maldición. Y unas veces se deleitaba en terrenales contemplaciones; otras subía alígero, y cándido hacia lo celeste, o ya sumía en delirios, arrastrado por los suelos, entre sombras de locura. Sedienta de calma, doña Estela lloraba suspirando. Profunda fatiga y desconsuelo la invadían. Y para su desazón intensa, para el desequilibrio de sus nervios, hubo de apelar al último remedio de los que sufren sin esperanza: al narcótico de la religión, a la ducha de la penitencia. El ayuno y la oración la traían temporadas de calma. Largos ratos pasaba en - el oratorio, un pequeño cuarto sombrío, clareado tenuemente por la luz apacible de una lámpara de aceite, entre el tibio ambiente y los aromas desmayados de flores que se marchitaban y morían deshojándose. Hacía sus plegarias de rodillas sobre un reclinatorio, ante retratos y estatuas de santos, la cabeza inclinada sobre el pecho, las manos entrecruzadas en actitud suplicante. A intervalos sus ojos se alzaban hacia un lienzo grande, una Dolorosa, pálida, casi cadavérica, arrebujada entre los pliegues de un luengo manto de purísimo azuL Y en aquellos momentos entre el claro- oscuro temblón de la luz oscilante de la lámpara, el perfil empalidecido, y sereno de doña Estela, aparecía idealizado con la vaguedad de las visiones que vemos alejarse, perderse, desaparecer... Conseguida alguna calma, doña Estela se entregaba entonces a quehaceres humildes, modestos y silenciosos. A ratos departía tranquilamente con Julia, una mulata rolliza y pulcra, que la servía desde la infancia, que hacía los menesteres de la casa Y cuidaba con amor del jardín y de la huerta, acrecentando el escaso patrimonio de su ama con la venta escrupulosa de las violetas y los hicacos, los clave. les y los madroños, las rosas y las naranjas. En ocasiones hacía labores de aguja sentada en el fondo de una ventana, ante el horizonte espléndido de la ciudad, del valle y de las lejanas montañas. Era ésta una tarea dulce, que para doña Estela tenla el secreto de que el tiempo corriese sin medidas, sin darse cuenta de él. El silencio, el reposo de toda la casa, la brillantez y la suavidad de la atmósfera, como un baño tibio, la llenaban de penetrante y y desmayada laxitud. En su íntima tranquilidad, en el equilibrio de sus nervios, ella, de cuándo en cuándo interrumpía la labor para mirar al cielo, resplandeciente, parcheado de pequeñas nubes, en su concavidad grandiosa de inmenso globo de seda azul. Algunos días, atraída por la poesía viviente de la mañana, por el despertar luminoso y acariciador de la naturaleza que henchía de savia hasta los últimos átomos y gérmenes del espacio y de la tierra, sus pasos, de una manera inconsciente, la conducían al jardín. El aspecto policromo de éste, su frescura y su fragancia, la producían dulces y vagos estremecimientos. Sentía la belleza y la poesía emanada de aquel paraje, de aquella fresca y apacible calma, de aquella hora de, latentes palpitaciones de vida callada, con el atractivo y misterio de un hálito que se siente y acaricia, que no se sabe qué es, ni de dónde se des, prende, que no se puede precisar; a igual que nos sentimos exaltados y desfallecientes por vibraciones y sensaciones inexplicables, con el encanto indefinible de una noche serena cuando, asciende la luna. Paseaba a ratos embebecida en sí misma, como si meditara en la influencia rara que ejercen en las almas los seres y las cosas que se miran con despacio. Cogía flores al acaso. Por instantes sus ojos se entretenían en seguir el vuelo en ondas de una mariposa, o el inquieto, revolar de alguna abeja de alas de a asa, tenues e ¡rizadas. Después, influída por la trama sutil y vaga de las sensaciones experimentadas, recostada en un banco, parecía adormecerse con el murmurio fino, suave e incesante de la pluma de agua de un surtidor que allí cerca subía como una flecha de cristal, para caer luégo, despegada y cantarina, entre un viejo tazón de ladrillo, hervoroso y rebosante de burbujas. Pero estas etapas de tranquilidad en que toda su alma y su temperamento se adormían como se aduerme el mar en una ría plateada por la luna, eran pasajeras. Resurgía de pronto su temperamento. En cualquier instante, en un día que había empezado tranquilo y sosegado, al final de una hora de laxitud o de reposo, la crisis se iniciaba. Sus nervios encrespados parecían crugir. Se entenebrecían sus pensamientos. De su alma salían reproches por la orfandad de sus sentimientos, por el abandono en que yacia su corazón. Y lloraba copiosamente en lo más oscuro y silencioso de sus habitaciones, envuelta, anegada en tristeza devorante. Sentía en su sensibilidad enferma la tortura cruelísima de ideas punzadoras que la hormigueaban en el cerebro con la fuerza de Ios impulsos y los deslumbramientos de los espejismos. Sufría lo indecible. Su corazón espasmódico se dilataba con palpitaciones rabiosas para aquietarse luégo, hasta dar en su pecho la sensación de un agujero o cavidad, de algo que se adormecía o que moría. Iba iniciándose, con el acicate de las angustias nerviosas, un ligero soplo cardíaco, tenue y fugaz. Sus tristezas se volvían voluptuosas. Muchas veces ella misma se complacía en expolearlas. Estas, así repujadas, parecía que se cristalizaban divinizándose, hasta llegar, en evolución sorprendente, en paradoja casi incomprensible, a transformarse en fuentes de placer. En una arpa gemidora la convertían la gama de sus sentimientos contradictorios. Brotaba en doña Estela, alada, magnífica y luminosa, de entre las más puras esencias de su temperamento, una personalidad doliente, de pupilas y potencias superiores, que elevada sobre lo humano, alcanzaba a penetrar las bellezas y los ocultos consuelos del arte.

Nacía la artista.

Aquilatado su gusto por intuición sobrenatural, tal vez por refinamiento inexplicable del sentido estético, la facultad de seleccionar la belleza hacía nacer su inspiración, que brotaba, espontánea y depurada, unas veces cálida y ardiente, y otras melancólica. El vertedero de ésta, era un viejo piano de cola que yacía como abandonado en uno de los ángulos de su dormitorio. El aspecto fúnebre del instrumento, al cual en otros tiempos sus manos arrancaran notas de alegres valses y de sonatas que traducían el estado tranquilo y fresco de su alma y de sus ilusiones, la atraía ahora, con fuerza irresistible, como una válvula de escape para la plétora de sus dolores, como un amigo confidente que calmara sus penas. Días enteros se entregaba a él por completo. Olvidada de todo lo externo, hasta de sí misma, sus manos corrían por sobre el teclado, en interminables potpourris de óperas y sonatas, de sinfonías y de composiciones musicales. Largas horas dedicaba a los «murmullos de la selva» de «El Sigfredo» de Wágner. «El Lohengrin» y «El Anillo de los Nibelungos», eran también sus favoritos. Recorría con entusiasmo y con amor el repertorio de las óperas, antiguas y modernas. Vivía la vida de Lucía, de Norma, de Leonor, de Amelia, de ` de Gioconda, de Mirella. Luégo, sin esfuerzo alguno, sin detenerse a valorar las bellezas de su arte, sus manos febriles, casi convulsas, se movían voladoras en improvisaciones hermosas y magníficas, con las notas sentidas y profundas de sus anhelos amorosos, de sus desengaños y de sus dolores, como si un periespíritu divino las guiase en su alada inspiración. En sus improvisaciones ponía toda su alma. Sus tocatas eran, ora ardientes con fuego de amores insaciables, ora delicadas y suaves como castos epitalamios, ora quejumbrosas y dolientes como misereres o cantos de fúnebres agonías. Habla en ellas, en algunos pasajes, arranques de rebeldía: una voz de reproche parecía soltar, en el tremar de las notas, acentos irritados contra la mano dominadora y aplastante del destino. Quien escuchara con atención, bien podría decir que hablaba el instrumento. Las frases musicales brotaban del piano cIaras, precisas, matizadas con el tinte, con el sentimiento de todos los estados emotivos que iban sucesivamente agitando a doña Estela. Y era que, por el arte divino de la combinación de los sonidos, salía embellecido y purificado el eco de sus sufrimientos y desconsuelos, en notas tristes como cintas de sombra, como bandadas de mariposas negras. Cuando doña Estela expresaba la melancolía de sus ilusiones muertas, de sus sueños evaporados, la composición acentuada en sus matices y expresiones, era tenue, sutil y purísima, hasta parecer, por el fino tejido de sus sentimientos, mágica e ideal, como la malla delicadísima de un ensueño, que surgía y que tendía a elevarse que se iba disolviendo entre las brumas del pasado... Y en aquellos momentos, la imaginación de doña Estela, contemplaba, como dos sombras lejanas, al primo y al poeta.

Ha transcurrido algún tiempo. Frente a la morada de doña Estela, en la calle despoblada y solitaria que a ella conduce, calle de suave pendiente en la cual termina por aquel lado la ciudad, se ha levantado un edificio. Es una pequeña casa- quinta de aspecto inglés, con un jardincillo por delante, encalada y alegre, con tejados de ocre reluciente, policroma y pintoresca. Un pequeño parque situado a su derecha, separado de la calle por alto lienzo de tapias, la cobija con su sombra. En éste se alza, movedizo, límpido y murmurante, un surtidor de chorros convergentes, diáfano e ¡rizado, con la forma de un huevo de cristal. En el jardincillo revientan los capullos de las rosas, se abren azaleas y claveles, y, con notas vivas y grandes, en su ramaje escueto, en su silueta airosa y sobria, una alsaciana se salpica con sus rojas flores. Es la pequeña casa, un nido apacible y sonriente, lleno de aire, de luz y de perfumes. Por entre los huecos de sus ventanas, al través de los arcos caprichosos que forman las colgaduras que penden de los cabezales de sus puertas; entre las vagas penumbras que en sus habitaciones se esparcen, doña Estela columbra el esbozo de los finos y delicados muebles que lo embellecen y lo adornan. Está sólo y callado. Nadie lo habita. Un criado le guarda por las noches y cuida en las mañanas del jardín. Pasan dos meses más. De repente, en la silenciosa calle, en el atardecer rutilante de un hermoso día de verano, doña Estela escucha el rodar de un coche. Oye que éste se detiene. Instigada por la curiosidad de ruido tan desusado en tan de continuo, desierto lugar, corre a la ventana de su aposento y alza una cortina para mirar sin ser vista lo que fuéra pasa. Del carruaje desciende una pareja. Son recién desposados. Doña Estela los ve atravesar el jardincillo, entrar en el vestíbulo y detenerse. Entre tanto, el carruaje se aleja calle abajo al trote acompasado del caballo. Están solos. En su rededor reina dulce y sosegada calma. Una suave luz los envuelve. Se acerca él a ella, y las luengas gasas que la velan se levantan. Aparece su rostro hermoso, con ojos ingenuos y castos. La besa él sobre la frente, dulce y suavemente, después se apodera de su boca, de sus labios temblorosos, de su garganta... Se enciende ella de rubor bajo las miradas febriles de él. Cerca hay sillones, y en ellos se sientan. No hablan. El la toma las manos y la despoja de los guantes con solícita ternura. Después la besa en la punta de los dedos, luégo entre las sortijas, más tarde en el principio de las muñecas. Ella vuelve a tornarse encendida y ruborosa bajo las miradas de él, siempre febriles, al contacto de sus labios. Doña Estela los mira; no se cansa de mirarlos. Por la expresión de sus rostros, por sus movimientos, por sus ademanes, se trasciende el embeleso de sus almas y sus cuerpos. Los ve después sonreír, besarse, desaparecer...

Va cayendo la tarde. Un crepúsculo suave de intensa ternura lírica canta la belleza del día que muere. Llega la noche y empieza a soplar fuerte viento.

Se cubre el cielo de nubes y la atmósfera se entenebrece. Algunas gotas de agua caen ruidosas y dispersas. Se espesan las tinieblas, arrecia y silba el viento. Y al claror fugaz de los relámpagos, doña Estela percibe las siluetas de los recién desposados, que van por sus habitaciones como dos sombras desfallecientes en el exceso armonioso de su felicidad divina. Las nubes se desgajan en torrentes, y doña Estela solloza. Largo rato llora detrás de los cristales de la ventana, entre la oscuridad y el silencio de la estancia. Después se sienta al piano. Toca una melodía de ensueño, ligera, alada, palpitante. Son los murmullos de la selva inescrutable de su alma. En la onda sonora se descubre el bosque intrincado y laberíntico de sus sentimientos. Fuéra ha cesado el aguacero y el viento de gemir; pero en el cielo fosco, entre un fondo anubarrado y sombrío, un arco de luna, que hace su camino, que ya se esconde o ya se deja ver, parece que destila, con su luz de astro muerto, tristezas y melancolías.

Tumbada en el lecho pasa ocho días doña a Estela. El soplo cardíaco, antes tenue y fugaz, se ha con vertido en áspero, rudo y crepitante. Al fin cesa e ataque a fuerza de cordiales. Se siente mejor; y un medio día, suave y tibio, sale de sus habitaciones. Está más exaltada que nunca lo estuviera. Se va al jardín. La belleza luminosa del día, realza la pureza del ambiente. El alma de doña Estela parece que se dilata o se abre en estremecimientos amorosos. Por todas partes se extiende una onda de calma voluptuosa. En la diafanidad de la atmósfera, la pluma de agua del surtidor, dorada por la luz, salta y rebota con canto anacreóntico en el viejo tazón de ladrillo. Es su murmurio una sinfonía dulce, de notas suaves y finas, como las arrancadas a un cristal por un mazo de plata. Aquella música del agua, con sus voces dulces e indescriptibles, la hacen pensar. Ante los ojos de su imaginación pasa y va perdiéndose la cinta soberana y maravillosa de un cinematógrafo de ensueño. Doña Estela se detiene y se queda largo rato en pie. Muy cerca hay una mata de fucsias. Sus gajos, de flores rojas, que caen en racimos, semejan zarcillos de coral, grandes y raros. Un poco más lejos, sobre una éra de margaritas florecidas, vuela y zumba un enjambre de insectos y de abejas. Doña Estela ve dos que pelean y se juntan, que doblan con su peso el cáliz de una margarita. Un aleteo de aves la hace volver sus miradas. Es una pareja de palomas que desciende y se posa, no muy lejos, sobre el tejado de la casa. El macho, es grande, negro, negrísimo, con el cuello tornasolado, reluciente, como deseda. Se esponja con arrogancia, abre la cola brillante y sonadora, y empinado y majestuoso, empieza a describir círculos y vueltas en torno de la hembra. Esta, pequeña y blanca, de cabeza diminuta, cierra los ojos, y se ofrece...

Por entre el espacio límpido y quieto también vuelan raudos y amorosos dos aviones. Son una pareja de cruces negras y ondeantes que resbalan fugaces, que se persiguen como besándose, entre el brillo y la soledad de los espacios. Doña Estela vuelve sus miradas a tierra. Por entre la fronda de los rosales, la luz se tamiza suave y discreta, y sobre las hojas caídas y enrolladas, sobre algunos pétalos esparcidos por el viento, y ya marchitos, riega la sombra sus misterios, dulces y embelesadores. Por sobre un muro sube una trepadora florecida. Son sus flores, campánulas de un rosa subido que se hace de un rojo sangriento hacia el fondo de las corolas. Sus estambres coronados de polen amarillo parecen ardiendo. Un pájaro mosca, como una abeja dorada zumba titilante por sobre la verde cortina. Avido, su cuerpo penetra casi todo entre los cálices. Parece una saeta diminuta, una flecha alada y tornasol que se hundiese entre carnes virginales. Se le ve aletear, estremecerse y salir como un destello de visión, para en seguida volver agitado e insaciable a libar, a entre otros nuevos frescos cálices.

Se vela la faz del sol ligeramente. Por sobre el cielo azul, limpio y puro como un lago tranquilo, va una nube, un retal de gasa, rápido como una navecilla. Doña Estela sigue aquel copo blanco y le contempla en su viaje sin rumbo. El cielo insondable, con su imagen de mar, por sobre el cual resbala aquella nube como la vela de un navío, hace surgir en su mente, el pensamtento, el esbozo incorpóreo de tíerras lejanas, donde presiente o cree que tal vez todavía puede hallar la felicidad... El misterio de lo desconocido, la visión de lo lejano la atrae. Es un impulso que la mueve hacia las aventuras; es su temperamento atávico de herencia de los conquistadores, entre los cuales cuenta ascendientes doña Estela; pero un impulso débil, un destello de aquel genio aventurero, español, que degenerado en el transcurso de los siglos, muere ahogado y disuelto entre la sangre empobrecida de la descendencia americana. Son hervores de su sangre azul, es el resurgir de su abolengo, abolengo de uno de esos castellanos aventureros, galantes y apasionados, de fiereza indomable, que salieron a la conquista del Nuevo Mundo desde las áridas e inmensas planicies de Castilla, impulsados por el ansia del oro, al galope de sus corceles, sin más equipaje que la lanza en el arzón, la espada al cinto, la fe en su Dios, y el ánimo inquebrantable.

Declina - el día. Arriba, en el tejado, bajo la sombra de un alero superpuesto, se ha recogido la pareja de palomas. El macho, tranquilo y satisfecho, entorna ligeramente sus ojos de rubí, y manso y humilde, parece adormecerse, bajo el picoteo mimoso de la hembra, que le acaricia con su pico entre el tornasolado plumaje del cuello. Doña Estela se queda extática, como galvanizada. El himno, el canto de amor que por todas partes se levanta, la hiere y la martiriza en las más íntimas fibras de su alma. Y otra vez siente que un fuego violento, todavía más voraz y abrasador que antes, la invade. Y abandona el jardín y entra en sus habitaciones en busca de refugio, para no ver, para no oír, para no sentir; doliente en su palidez marmórea y en los húmedos fulgores de sus ojos. Pero la actitud hierática de los antiguos y pesados muebles, lo sombrío de los retratos y de los cuadros pendientes de las paredes, el aspecto funerario de las colgaduras, y la semioscuridad y el silencio que en ellas reina, la llenan de pronto de pavor, con el hálito de lo ido en lo eterno, de lo ignorado, del vacío en la nada. No puede más. Dos cintas de fuego rayan quemantes su cerebro. El día sigue muriendo. Oprimida y trastornada, vuelve a salir en busca de aire, y sube a una especie de terraza o azotea con barandaje de madera. Se pone de codos sobre ésta y extiende la mirada a la ciudad, al valle y a las lejanas serranías. Flota una bruma grisosa y sutil: todo aparece en tranquila y borrosa somnolencia, como un paisaje lunar. Reflejos de acero ha dejado en los espacios el sol ya ido. La naturaleza parece dormida en letárgico sueño. La bruma grísosa y sutil que todo lo envuelve, que todo lo anega, pero, sin ocultarlo, da la impresión de que la tierra &e enfría, de que la tierra muere, por exudaciones de vapores cálidos. Y doña Estela, ante la mudez y sequedad de aquel paisaje, vagamente percibe la idea de otra vida mejor, en otros mundos, en otro planeta donde se pudiera vivir en perfecta y absoluta calma, sin anhelos, sin pasiones, sin vicios y hasta sin virtudes. Largo rato se queda doña Estela pensando en sus desventuras. Por la exaltación de su cerebro, por lo dolorido de su corazón, por el aflojamiento de sus nervios, le parece, en un lampo de ilusión analítica, que todo su sér se funde por la intensidad y violencia de sus padeceres. Le parece que sus dolores se derriten y riegan en corrientes quejumbrosas y sombrías. Y piensa que su paso por el mundo va a dejar algo como ignorada, oculta huella de sombras, una especie de rastro sembrado de gasas y de crespones de luto.

Había muerto por completo el día. Era la hora en que el alma se expande y parece volar en omnisciencias que deslumbran; la hora en que crece el dolor o en que - el amor canta su lirismo; la hora de recogimiento en que la carne suele adormecerse y desaparecer en su sepulcro de miserias.

Empezó a salir la luna. Apareció como una ceja de luz sotre la mancha negra de una montaña. Luégo fue creciendo, redondeándose, hasta convertirse en un un disco de plata que ascendía, grave y sereno, en la soledad de la noche. La influencia rara del astro hizo que doña Estela se volviera a mirarlo y abandonara sus pensamientos. Dominada por su belleza, se puso a contemplarlo. Las claridades de éste se regaban lentas y dulces. Primero se platearon las montañas, luégo sus ondas, diáfanas y melancólicas, descendieron al valle. Con la íncertidumbre de reflejo de luz lejana, los contornos de los seres y las cosas quedaron clareados con misteriosas vaguedades. Influída y penetrada doña Estela, por aquel claror, que como un vaho de plata flotaba en los espacios, sintió inconsciente deseo de moverse, y fue al otro. extremo de la terraza, a mirar hacia - el lado de la calle.

Cerrada y tranquila, la casa de sus vecinos dormía apacible sueño bajo las ondas lunares. En el pequeño parque las hojas de los árboles, rebrillaban como untadas de un barniz fosforescente; y el surtidor, en el centro, en su forma de globo de cristal rizado, semejaba un cono de nieve surcado a intervalos por hilos de diamante. Doña Estela distinguió dos sombras sobre la arena blanquecina del piso: los desposados, que asidos del brazo iban y venían. Las dos siluetas, en su ir y venir, se hundían a veces en las penumbras proyectadas por los árboles, o ya se destacaban clareadas, estrechamente unidas, entre las sendas solitarias. Eran como dos arpas vibrantes, poseídas y exaltadas por el encanto de la belleza de la noche, por la felicidad de sus amores. Doña Estela retrocedió; en sus ojos fulguró una luz extraña, y de sus labios salieron murmullos incoherentes. Después sus brazos se extendieron en el vacío, tiernos, acariciadores. Su cabeza se volvía ya a un lado, ya a otro, como para escuchar mejor lo que alguien la decía. Descendió de la terraza a pasos ligeros como si valsara. Entró en su habitación y se ¿soltó a reír ya sollozar. De repente corrió hacia el piano. Se sentó, y sus manos vertiginosas, relampagueantes, oprimieron con pasión el instrumento. Este, dócil, sumiso, empezó a soltar torrentes de lirismo, exaltaciones ideales, éxtasis de amor, acento,& de pasión y de ternura, fulgores, suspiros, claridades y sombras. Doña Estela desbordaba de inspiración. La lluvia, el reguero de notas que vibrantes se esparcían por la estancia, atravesaba los muros y salía voladora e ideal, a regar de armonías la plácida claridad de la noche magnífica. Era un himno de amor, un himno a un amor elegíaco, amor presentido por un temperamento de artista apasionada, más ideal y más hermoso por lo desconocido. El primo y el poeta de nuevo resurgian en su mente... De pronto, una ráfaga de aire empujó los cristales de la ventana. Se abrió ésta, y la claridad de la luna, en una faja ancha de plata, penetró en la estancia. Cesó un momento de sonar el piano. Doña Estela se volvió de frente hacia la claridad, y como si saludara a alguien, sonriente, inclinó ligeramente la cabeza. Jadeante, con las pupilas centellantes y los labios - entreabiertos, siguió tocando. Al impulso de su inspiración su cuello se dilataba y su mirada dulcificada se hacía vaga, se hundía como en una lontananza. Fue calmando lentamente la agitación, de sus manos; el piano, como fatigado, empezó a debilitarse en sus acentos; luégo soltó sonidos incoherentes; más tarde, una fanfarria desgarradora; por último, una nota grave y profunda, un ¡ay 1, un suspiro hondo, un gemido, un lamento. Doña Estela se llevó las manos al corazón y en seguida a la garganta; después las abrió, extendió los brazos, articuló dos nombres y rodó por sobre el pavimento.

Mayo de, 1907.

Hoja por Hoja /Revista

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El próximo sábado 7 de julio se pondrá en circulación la edición impresa del número 122 de Hoja por Hoja. Suplemento de Libros. En esta entrega, bajo el título “Libros anticlimáticos”, se presentan dos artículos que analizan algunas de las novedades editoriales referidas al tema del calentamiento global y a los retos ecológicos que enfrenta el país. En primera instancia, Cecilia Conde revisa El clima. El calentamiento global y el futuro del planeta, de Manuel Toharia; Una verdad incómoda. La crisis planetaria del calentamiento global y cómo enfrentarla, de Al Gore; La amenaza del cambio climático. Historia y futuro, de Tim Flannery, y La venganza de la Tierra. Por qué la Tierra está rebelándose y cómo podemos todavía salvar a la humanidad, de James Lovelock. Por su parte, Horacio Bonfil comenta Cuando la basura nos alcance. El impacto de la degradación ambiental, de Gerardo Bernache Pérez; Manejo, conservación y restauración de los recursos naturales en México. Perspectivas desde la investigación científica, coordinado por Omaya Ken y Alicia Castillo y Crónica ambiental. Gestión pública de políticas ambientales en México, de Miguel Ángel Gil Corrales.



Reseñas:
Además:

Como ya habíamos anunciado, la columna Libro Albedrío llegó a su fin y damos la bienvenida en esta entrega a la sección En el Librero, donde mes con mes presentaremos revisiones bibliográficas ancladas en temas muy diversos. En esta ocasión, Miguel Guzmán Peredo recomienda los títulos clave para conocer más sobre el vino y la cultura enológica.
Fedro Carlos Guillén da cuenta del boom que ha tenido en los últimos meses la literatura inspirada en el México prehispánico. Bajo el título “Tizoc contraataca” revisa varias de estas obras y apunta algunas de las posibles explicaciones de este fenómeno editorial.


La columna Correo del Otro Mundo, del poeta y ensayista David Huerta, versa sobre el calentamiento global y el cambio climático.

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Revista Aera

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Alfarería en la Carretera Vieja de Los Teques
1951 | óleo sobre tela | 73 x 92 cms.
Revista Aera...............................Poema del argentino Mario Morales: "Otoño ha llegado" De: Rolando Revagliatti 2. DE GNOMOS De: Juan José Mestre 3. Videos:  No  te  quiebres  pais ... De: Rui Mendes 4. Una explicación alegórica de Jonás - En El Zohar, Libro del De: ISAIAS GARDE 5. Poema: Negación De: Radamés Buffa 6. Junio 2007 De: Rolando Revagliatti 7. "No declaradas", inédito De: Rolando Revagliatti 8. POR FAVOR REENVIAR De: Philos Enpelicano 9. La Buhardilla número 17 (desde Rosario, provincia de Santa Fe, l De: Rolando Revagliatti 10. Divagando tarde la tarde De: monik matchornicova 11. A CONTRATIEMPO De: Juan José Mestre 12. Edición del 22.6.07 de Inventiva Social: Literatura & etc. De: Rolando Revagliatti 13. TALLER DE POES?A Y M?SICA SUFI "La Casa Encendida" De: C.Dolores Escudero 14. Premisas de verano III / Nocturno De: monik matchornicova 15. Compartiendo en sabado De: monik matchornicova 16. Los azules de San Juan De: monik matchornicova 17. Apuntes sobre "Ulises" de James Joyce De: C.Dolores Escudero 18. Inédito: "Retiresé que me compromete" De: Rolando Revagliatti 19. Perdición. De: Edgar Hernández Zúñiga. 20. RUMOR DE ABISMOS De: Philos Enpelicano 21. Palabras de Norberto Firpo La Nación 23 dejunio2007 De: osvaldo sado 22. Matices de Mirta Defilpo De: osvaldo sado 23. PLEGARIA PARA MI MUTIS De: Juan José Mestre 24. Leonardo, una vida de cocina De: ISAIAS GARDE 25. El Regalador nº 211 De: Rolando Revagliatti

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1.

Poema del argentino Mario Morales: "Otoño ha llegado"

Enviado por: "Rolando Revagliatti" revadans@yahoo.com.ar   revadans

Mar, 3 de Jul, 2007 6:16 pm


Conste: Seguramente no podrá ser valorada la espacialidad con el que fue concebido este poema (imagino que todos los eventuales lectores encontrarán el texto iniciando todos los versos dispuestos uno debajo del otro y con la misma alineación).
R.R.
__________________________________________________________











“OTOÑO HA LLEGADO” : otoño




De manos arrojadas a su sonido amarillo,

a fugas de mármol y

opacas y el despertar del alma

en islas que vuelan

hacia desiertos temblantes de púrpura.

Otoño de los cuerpos, de los abrazos lilas,

de escombros que iluminan.



Otoño de la primera palabra

escrita con fragmentos de sangre y silencio,

con ese gesto anónimo que las hojas escriben

al caer en la soledad o la tierra.

Y el hombre ya es

el otoño:

el resumen de la vida

iluminado por otra vida

más oscura y bendita

y

(Ah ese viento

que sopla antes y después del tiempo

sin fin).





MARIO MORALES

De “PLEGARIAS O EL ECO DE UN SILENCIO”, 1974









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2.

DE GNOMOS

Enviado por: "Juan José Mestre" jjmestre@waycom.com.ar   juanjo54ar

Mar, 3 de Jul, 2007 6:16 pm

DE GNOMOS

Tras la niebla,
casi siempre hay un gnomo
que se empeña en hacer más visible
un harapo del alma disfrazado impunemente
de tristeza demudada por el llanto.

© Juan José Mestre
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3.

Videos:  No  te  quiebres  pais ...

Enviado por: "Rui Mendes" rui-mendes@sapo.pt   odisseiaespaco2001

Mar, 3 de Jul, 2007 7:28 pm



< http://www.telefonica.net/web2/bentayga56/>

Así se escribe la historia de México

Después del Gral. Lázaro Cárdenas, Manuel López Obrador

El discurso del presidente legitimo de México Manuel López Obrador, también es valido para España. Los altos funcionarios parásitos cobran decenas de miles de euros, mientras que decenas de miles de trabajadores que vivieron su infancia en la extrema pobreza y trabajando desde niños, hoy cobran menos de 400 euros de pensión...

La reacción está llevando una intensa campaña para sembrar el pesimismo y desmoralizar a todos aquellos que han puesto sus ilusiones en el proceso transformador de AMLO por eso difunden la idea rastrera de que está desgastado, lo que no se les desgasta el es cinismo de sanguijuelas que arrastran es sus mentes perversas... La patria, mejor dicho; los vienes públicos, el patrimonio que ha sido creado con el sacrificio de todos, no se vende, se defiende. Las privatizaciones son pan para unos pocos y la ruina, y miseria para los de siempre, los trabajadores.

Cero <http://www.amlo.org.mx/noticias/comunicados.html?id=58623> negociación con la derecha panista, pide López Obrador a legisladores del FAP

Videos

<http://gobiernolegitimo.org.mx/2007/jornada01072007.wmv> Asamblea Informativa (Jornada Nacional de protesta Contra el Fraude Electoral)

1 de julio de 2007

Ni retirada ni rendicion (2 <http://www.youtube.com/watch?v=UIxBtCqs3JE> de Julio no se olvida)

Lopez < http://www.youtube.com/watch?v=boRrG3Jk-G8&mode=related&search=> Obrador No te quiebres pais

Eugenia <http://www.youtube.com/watch?v=idEvNIIM1-U&mode=related&search=> Leon canta durante marcha pro AMLO 1

AMLO. <http://www.youtube.com/watch?v=-y_zre-l0-Y&mode=related&search=> YO VENGO A OFRECER MI CORAZON.

Masacre en Palestina... ¿ Hasta cuándo ?

Palestine is my name- hamas- poetry <http://www.youtube.com:80/watch?v=haWooR8zJGE&mode=related&search=> اسمي ٠لسطيني - شعر- حماس

Hasta que extremo deberán llegar las masacres que el "estado" hitleriano de Israel, lleva acabo cada día para que las asociaciones de juritas denuncien de manera abierta ante la opinión pública y en los organismos internacionales el genocidio que día a día padece la población palestina ¿Hasta que extremo? ¿Donde están las plañideras de la democracia y los derechos humanos? ¿Por qué son tan cínicos?

Y es que el lenguaje lo puede todo en manos de unos pocos desalmados criminales y sus cómplices cuando éstos controlan los medios de comunicación y le roban a los pobres hasta la médula. Y a los que no se la dejen robar le llaman terroristas. ¡Qué placer señores, qué placer! Con qué frialdad hablan cuando tienen a la TV. bien trincá, para exponer única y exclusivamente sus puntos de vista.

Es cuestión de exigir de manera inmediata, la retirada de Israel de los territorios palestinos. Para que dejen de yacer a los lados del camino los numerosos cadáveres, cuyos ojos abiertos nos recuerdan que eran esqueletos antes de caer, como son víctimas los niños palestinos, ya antes de nacer y sus ojos aún cerrados, también están sembrados de un socorro implorado que nunca llega. Porque los tiranosaurios disfrazados de demócratas no saben de sujetos indefensos.

Tamarant

Primero <http://www.telefonica.net/web2/bentayga56/033.htm> se llevaron... Poema

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4.

Una explicación alegórica de Jonás - En El Zohar, Libro del

Enviado por: "ISAIAS GARDE" isaiasgarde@yahoo.com.ar   isaiasgarde

Mar, 3 de Jul, 2007 7:57 pm


La
historia de Jonás puede reconstruirse como una alegoría del curso de la
vida del hombre en este mundo. Jonás desciende rumbo al barco: esto es
paralelo al alma del hombre que desciende para entrar al cuerpo que le
corresponde en este mundo. ¿Por qué se le llama Jonás al alma [lit.,
afligida J? Por la razón de que ella se convierte en sujeto de todo
tipo de vejaciones una vez que ha entrado en sociedad con el cuerpo.
Así, un hombre en este mundo está como en un barco que cruza el ancho
océano y puede ser dc:spedazado, como está escrito: "Así que el barco
podía ser destrozado" [Jonás 1: 4].
Y
asimismo, también el hombre en este mundo comete transgresiones pues
supone que su Señor desatiende al mundo y, por tanto, su presencia
puede ser eludida. De ahí que el Todopoderoso despierta una tormenta
iracunda, es decir, el juicio de un hombre que siempre se encuentra
ante el Ser Supremo, bendito sea, e inexorablemente busca su castigo.
Entonces es esto lo que golpea el barco, y recordando los pecados del
hombre, lo atrapa; el hombre queda en medio de la tempestad y lo aqueja
la enfermedad, tal como Jonás "fue lanzado a las partes más profundas
del barco; y se acostó y se quedó dormido" [íbid. 1:
5]. Así que el hombre permanece aquejado, y aun así su alma no hace
intento alguno por volver a su Señor, volver y expiar sus pecados.
Luego, "el capitán del barco vino a él", es decir, aquel que es el
timonel de todo, y la Buena Inclinación, "y le dijo: ¿Qué significa que tú te quedes dormido? Levántate y alza los ojos a tu Dios" [íbid. 1:
6]; no es hora de dormir, estás a punto de ser prendido para que se te
haga un juicio por todos tus actos en este mundo. Arrepiéntete de tus
malas acciones. Arrodilla tu mente ante estas cuestiones y regresa a tu
Señor.
"¿Cuál
es tu ocupación?", es decir, en la que está comprometido en este mundo,
y confiesa lo que a ella se refiera ante el Señor; y "de dónde vienes
tú"; o sea, de un rango ínfimo, y por tanto, retén tu arrogancia ante
Él. "¿Cuál es tu país?, considera cómo del polvo vienes y al polvo has
de regresar; "y de qué gente eres tú" [íbid. 1: 8], es decir, considera si puedes abrigar la esperanza de ser protegido en virtud de los méritos de tus ancestros.
Cuando
se le lleva ante el tribunal celestial para ser juzgado, la tempestad
que era en realidad la sentencia tal y como se desenfrenó frente a él,
llama al Rey para que castigue a todos los prisioneros del Rey. Luego
los consejeros del Rey vienen ante él a su debido tiempo, y el tribunal
queda constituido. Algunos abogan por el acusado y otros en su contra.
Si al hombre se le considera culpable, como en el caso de Jonás,
entonces "los hombres remaron con todas sus fuerzas para llevado a
tierra, pero no pudieron"; así, aquellos que abogan por él, presentan
argumentos en su favor y buscan hacerla regresar a este mundo, pero
fracasan en su intento; "pues la marea creció y creció más
tempestuosamente contra ellos" [íbid. 1:
13], es decir, la persecución incita la furia contra él, hunde la
defensa y el hombre permanece convicto ante sus transgresiones. Es
entonces cuando tres emisarios elegidos descienden a él. U no de ellos
lleva a cabo un balance de todas las buenas acciones y las malas del
hombre en este mundo; otro, saca la cuenta de sus días; el tercero es
aquel que constantemente ha estado con el hombre, desde el periodo en
que estaba encerrado en el vientre de su madre.
Como se ha dicho, la condena se calma sólo cuando "ellos se llevaron a Jonás" [íbid. 1:
15], cuando ellos conducen al hombre de su hogar al sitio de su
entierro. Luego se lanza una proclama en relación con él que, en caso
de que haya llevado una vida justa, dice: ¡Alabada sea la imagen del
Rey! "El consiguió la paz, descansen en sus lechos todos aquellos que
se cruzaron por su camino del bien" [Isa.
57:
2]. Pero para un hombre malo, cuando muere, la proclama es: i
Desgraciado es este hombre, no debía haber nacido! Respecto de este
tipo de hombre, está escrito: "Y lo arrojó al mar; y cesó la furia del
mar" [Jonás 1: 15], lo cual significa que la condena cesará en su furia
sólo una vez que lo hayan bajado a su tumba que es el sitio del juicio.
Y, en verdad, el pez que se tragó a J onás es la tumba; y "J onás
estuvo en el vientre del pez" [íbid. 2: 1], que se identifica con "el vientre del inframundo" como lo vemos en el pasaje: "Desde el vicntre del inframundo clamé yo" [íbid. 2: 3].
"Tres días y tres noches" [íbid. 2:
1], que se refiere a los tres días que un hombre permanece en la tumba
antcs de que su vientre se derruya. Al final del tercer día, deja salir
su putrefacción en el rostro diciendo: Recibe nucvamente aquello que
pusiste en mí; todo el día tú comiste y bebiste, nunca diste nada a los
pobres; como días fcstivos y de descanso fueron todos tus días, pero
los necesitados no compartieron tu comida y permanecieron hambrientos.
Recibe nuevamente aquello que pusiste en mí...
Y
una vez transcurridos tres días más, el hombre es castigado en cada
órgano, en los ojos, las manos, los pies. Pues durante treinta días el
alma y el cuerpo reciben castigos juntos. Por eso el alma se demora
durante este tiempo en la tierra y no asciende hasta su esfera, como
una mujer a la que se aisla durante el periodo de su impureza.
Entonces
el alma asciende y el cuerpo continúa consumiéndose en la tierra y ahí
yacerá hasta la hora en que el Ser Supremo, bendito sea, haga que los
muertos se levanten. En ese momento, una voz tronará por entre las
tumbas y proclamará: "Despierten y canten, ustedes los que habitan el
polvo -pues su rocío es como el rocío de la luz- y la tierra dará vida
a las tinieblas" [refaim, Isa. 26: 19]. Esto será cuando el Angel de la Muerte
desaparezca del mundo, como está escrito: "El tragará la muerte para
siempre; y el Señor Dios secará las lágrimas de todos los rostros; y el
reproche de su gente El hará desaparecer de toda la tierra entera" [íbid. 25: 8].
Es
a ese acontecimiento al que se alude con las palabras: "Y el Señor
habló con el pez y éste vomitó a Jonás en la tierra seca" (Jonás 2:
11]; cuando las tumbas escuchen el clamor de dicha voz puntualmente
arrojarán los cadáveres que en ellas yacían. Y los muertos asumirán su
prístina condición corporal, tal como lo indica la palabra refaim [tinieblas] que se relaciona con rafah [curación]...
Así
pues, vemos que la historia de aquel pez lleva consigo palabras de
solaz para el mundo entero. Murió cuando acababa de tragar a Jonás; así
y.todo, fue vuelto a la vida tres días después y lo vomitó. Y de modo
parecido, en el futuro, la tierra de Israel primero será llevada a una
nueva vida, y luego "la tierra dará vida a las tinieblas".

En El Zohar, Libro del Esplendor, selección y traducción de Gershom Scholem

Ignoria
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5.

Poema: Negación

Enviado por: "Radamés Buffa" bat2rob1@yahoo.com   bat2rob1

Mar, 3 de Jul, 2007 8:05 pm

NEGACIÓN.

Negaste la vigilia,
el aroma, la cera.
Negaste el pico,
la sangre, el corazón.
La cadera de los médanos.
La estructura de los aviones
de Al-Qaeda.
Negaste la verdad,
la inquisición, a Galileo
después de la horca.
Negaste la estirpe,
a madre, a padre,
la trilogía, unica
y rebelde.

Una esquirla roza
azucenas y lo peor:
piensas en los astros.
Lloras el laúd ciego:
te quiero y te quise:
¡perdóname!

“No sé
lo que hice”

® Radamés, Montevideo, 28/04/05, Uruguay. Variación, 2/5/07. Mutando: 3/3/07.

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6.

Junio 2007

Enviado por: "Rolando Revagliatti" revadans@yahoo.com.ar   revadans

Mar, 3 de Jul, 2007 8:05 pm



Rubén Patrizi <patrizi.ruben@gmail.com > escribió: Blog de Junio, 2007
Después de un tiempo/ enviado...
Museos/ El triàngulo Español...
Pintores venezolanos
Serie Cuento/ La casa de la...
Artículo/ Anabel Guerrero/...
Concurso Juan Rulfo 2007/Cuento...
Recomenrdación de la Cruz...
Serie >poesía/Argentina/ En...
Serie Por nuestros Cerros/Camino...
Serie Artículo/El Chocolate/...
Serie poesía/U.S.A./Cuando...
La Copa Amèrica/ Historia
Estadios Para la Copa Amèrica...
4 festival de Poesía Venezuela...
Escritores Venezolanos.../...
Copia/ Ejemplar revista voces...

Saludos..........

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7.

"No declaradas", inédito

Enviado por: "Rolando Revagliatti" revadans@yahoo.com.ar   revadans

Mar, 3 de Jul, 2007 8:05 pm












NO DECLARADAS




Hijo de una madre no declarada
nieto de una abuela no declarada
hermano de una hermana no declarada

tuve una novia no declarada
tanto como, luego, una esposa
no declarada
y, aún más tarde, una amante
que nunca declaré

Soy el justo envase
de las sustancias inasumidas

Inasumida sustancia
yo
de aquellos primordiales y subsecuentes
justos
envases.










Rolando Revagliatti

http://www.revistadiezdedos.com

http://nestordanilo otero.blogspot.com

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http://www.revagliatti.com.ar

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8.

POR FAVOR REENVIAR

Enviado por: "Philos Enpelicano" paginantebattaglia@yahoo.com.ar   paginantebattaglia

Mar, 3 de Jul, 2007 8:05 pm

Denuncia de boletas "truchas"

"El macrismo denunció anoche la existencia de boletas ´truchas´, casi iguales a las de la fórmula Mauricio Macri - Gabriela Michetti.
´Por denuncias de vecinos, detectamos que en Paternal, Lugano y Chacarita hay boletas con el mismo diseño y el mismo papel que las nuestras, pero que no dicen Lista 502, que es lo correcto, sino lista 302. El problema es que estas boletas apócrifas serán impugnadas´, denunció el vicepresidente de Compromiso para el Cambio, Horacio Rodríguez Larreta. El macrismo dijo que haría la denuncia correspondiente." FUENTE: DIARIO LA LACIÓN, BUENOS AIRES.


*Para saber más sobre mí, anoten en un buscador: Currículum literario de Luis Alberto Battaglia.
*Amigas y amigos, mi falta de tiempo es enorme pero quiero seguir estando y tardo porque intento leer todo. Ruego me disculpen por el atraso en que incurro. Un abrazo paginante de este amigo de ustedes.

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9.

La Buhardilla número 17 (desde Rosario, provincia de Santa Fe, l

Enviado por: "Rolando Revagliatti" revadans@yahoo.com.ar   revadans

Mar, 3 de Jul, 2007 8:05 pm



/la buhardilla__ ___________________________rosario/número 17/abril - mayo 07

http://www.venetorosario.org.ar/labuhardilla/

labuhardilla@venetorosario.org.ar

Número Especial Publicaciones

Poesías + Relatos + Imágenes de culturas originarias de América





Agradecemos la difusión de nuestra revista...Hasta el próximo número!!!


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Divagando tarde la tarde

Enviado por: "monik matchornicova" monmatch@yahoo.com   monmatch

Mar, 3 de Jul, 2007 8:05 pm



Divagando tarde la tarde.

A veces,
me lloro el verano entre gabiotas ausentes
e invoco al invierno entre las nubes, cuando
el dolor recuerda tanta imprudencia
cuando la soledad termina de precipitarse

a veces,
cuando en pleno dia lleno de sol
se nubla el tiempo entre los cristales,
cuando se caé el silencio entre voces-
gritos impregnados de banalidades

...y
a veces,
desde algún prisma exortado del tiempo
se arma un nido de interrogantes
y emprende vuelo la desolación.

Matchornicova
02.07.2007
Austria

----------------------------------------------------------/

http://islainfinita.altervista.org/mio/page7/page7.html
http://www.poetasdelmundo.com/verInfo_europa.asp?ID=793
http://www.lacoctelera.com/poesiasubterranea/categoria/matchornicova
http://www.megaone.com/cantoria/sopranos/matchornicova.htm
http://www.fantasiasdelquijote.com.ar/paginantes_monik_m.htm
http://www.myspace.com/kovaluisa

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11.

A CONTRATIEMPO

Enviado por: "Juan José Mestre" jjmestre@waycom.com.ar   juanjo54ar

Mar, 3 de Jul, 2007 8:05 pm

A CONTRATIEMPO

Síncopa.
Hombres danzando la danza del primate.
Tribal ancestro fluye por la sangre.
Nada ha cambiado.
Simplemente, el garrote por la Uzi.

© Juan José Mestre

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Edición del 22.6.07 de Inventiva Social: Literatura & etc.

Enviado por: "Rolando Revagliatti" revadans@yahoo.com.ar   revadans

Mar, 3 de Jul, 2007 8:05 pm



RELOJES DE AGUA...




LA CLEPSIDRA JUNTO A LA CAMA*

Otro territorio, de camillas, sillas de rueda, gente que habla bajo, enfermeras que gritan. Viejos, viejos acostados, sentados, viejos que boca abierta se mueren de a poco o a borbotones.
Corredores, puertas con números, puertas con letras, escaleras y ascensores, laberintos para gente que no quiere llegar o no puede irse. Olor a hervido, olor a desinfectante. Personas que llevan bolsas, carteras, papeles, hormigas de cara inexpresiva y misterioso derrotero. Que se cruzan sin percatarse del aire de familia que nos da el oficio de visitantes o cuidadores. Carceleros a veces.
Cuarto en penumbras, puerta entornada, la nítida charla de las enfermeras que cuentan del marido que tiene las vértebras aplastadas de llevar las bolsas de cemento en la cabeza, de las milanesas en la heladera, del perro, que come las cáscaras de papa que son tan buenas para algo, quizás el pelo. Y en el cuarto los viejos respirando trabajosamente, dormidos los tres, acomodando la garganta con carrasperas que no los despiertan. Bocas desdentadas. Suero goteando cristalino, marcando el tiempo que no transcurre en los relojes. Clepsidras al fin y al cabo, relojes de agua y agonías transparentes.
Mi padre convertido en un cuerpo con ojos grandes. Mi padre desnudo sobre la cama, mientras la enfermera le pone los pañales. Desvalidos todos de pronto.
Médicos misteriosos. Llega y parte la divinidad sin aviso y sin huellas. Ordenan un poco el caos como si fuese cierto que ordenan algo. Vanas las súplicas, hay mandatos incognoscibles, nombres extraños de extraños aparatos agazapados en los pisos de abajo.
Cuerpos que ensucian. Termómetro único, tensiómetro alarmante. Calor sofocante en un aire compartido. Extrañeza es la palabra. Todos quieren volver a casa. A casa. Esperamos el alta como sea y no importa salir igual que se ingresó. La cosa es escapar.
Mujeres, siempre mujeres al pie de la cama. El duro mandato de estar ahí y hacer como que una supiera. El deseo de que cuando pase algo esté algún otro. Y estar ahí justo cuando una quisiera haber huído.
Los viejos que se mueren de a poco o a borbotones.
La pregunta. La pregunta de si estaré yo en esa cama. El horror por el futuro.
Ese olor a hospital que se pega a los sueños mientras las enfermeras hablan del hijo que pesa ciento veinte kilos y no va al gimnasio. La visita del hombre de la otra cama, las bromas repetidas ¿esta noche va al baile?
No, esta noche nadie va a bailar.

*de Mónica Russomanno. russomannomonica@ hotmail.com







Cuento corto*




En sus cuentos -me refiero a mi hija-, que son breves, hay misterio, suspenso. Y siempre mata a alguien. Acababa de leerme el último, y en ese, moría el protagonista. Le dije: ¿Por qué no hacés que siga vivo? Ella me explicó: No me salía, no sabía cómo continuar, me cansé y, además, ya estuve mucho rato. Le sugerí: Seguí escribiéndolo mañana. Dijo: No; porque es un cuento corto.




*de Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar
http://www.revagliatti.com.ar






Nostálgico animal*

Nostálgico animal que como yo te atreves
a la inmensa grandeza del deseo
de mirar con ternura hacia el pasado
sabiéndolo ya muerto
ya marchito.

Nostálgico animal que como yo te asumes
catarata de luz despedazada
y anhelas la llegada de la noche
para fundir tu llanto con las sombras.

Nostálgico animal que como yo te entregas
al censo de mañanas y tardes ya perdidas
cuando trenzando el aire fuimos brisa,
fuimos nido trinchera bosque río.

Nostálgico animal que como yo agonizas
frente al paso del tiempo.
Cada hora
te aleja de mis ojos.
Cada hora
me hiere en el silencio inhabitado.

Nostálgico animal que como yo confiesas
con un hilo de pena tu derrota
y como yo te apagas y apagas y sumerges
en ese oscuro mar que es la apatía.

Nostálgico animal cargado de tristeza,
de tristeza fatal como un labio tronchado,
como un viento funesto de tragedia,
como un cielo abrasado por los rayos.

Pero una luz de fuego,
fundiendo tu pupila con los cielos,
estalla en mi retina.

¡Despierta, anda, combate!
Aún es posible andar hacia adelante.

Allende el calendario alguien espera
ecos de nuestros pasos en la arena.

Zaragoza, 1990.

*Sergio Borao Llop sergiobllop@yahoo.es

ACERCA DE LOS "EXCEPCIONALES"
"Yo merezco un trato especial"*

Hay personas que, por sentir que han recibido determinados perjuicios en su infancia, actúan como si se les adeudara un trato privilegiado, ya que son "excepcionales". Claro que esta posición subjetiva es difícil de sostener.


Por Norberto Giarcovich *

En los tres ensayos que Freud escribió bajo el título "Algunos tipos de carácter dilucidados por el trabajo psicoanalítico", se interroga sobre ciertas conductas que resultan sorprendentes y que tienen un rasgo en común: no soportan alcanzar el éxito. De estos tres ensayos, los dos últimos -"Los que fracasan cuando triunfan" y "Los que delinquen por conciencia de culpa"- fueron los que llamaron más la atención, ya sea porque aportaron una nueva lectura del acto delictivo o porque el sentimiento de culpa inconsciente dio cuenta de esos "fracasos" que hasta ese momento resultaban inexplicables. El restante, denominado "Las excepciones", pasó más desapercibido y se diferencia de los anteriores, entre otros motivos, porque no se encuentra en las manifestaciones de los sujetos allí descriptos culpa alguna. Freud
describe allí un tipo muy particular de carácter que solemos encontrar a veces en la experiencia, el de aquellos que se sienten víctimas, que están aferrados a privilegios y se niegan a resignarlos; son personas que suponen que la vida les debe algo, por lo tanto se ubican de una manera opuesta a "Los que fracasan...", ya que estos últimos siempre están en deuda.
Este lugar privilegiado les genera complicaciones, por ejemplo cuando intentan comenzar un análisis, debido a que en su demanda predominan los reclamos al analista; suponen que éste debería darles la solución a sus problemas sin que ellos hagan nada para conseguirlo. Freud señala lo difícil del trabajo psicoanalítico cuando, al tratar a estos pacientes, tiene que instarlos a que renuncien a una ganancia de placer fácil o inmediata frente a la promesa de hallar otra más segura aunque pospuesta. Se ve llevado a aclarar que, a diferencia de la religión, no pide la renuncia a todo placer sino sólo de aquellas satisfacciones a las que inevitablemente sigue un perjuicio. Pese a esto, la respuesta que obtiene es la siguiente: dicen que ya han sufrido bastante y que tienen derecho a ser excusados, que son excepciones y que van a seguir siéndolo.
En realidad, la primera parte de sus explicaciones pareciera acercarse al comienzo de una melancolía (en la condición de víctimas) o incluso de una paranoia (en la condición de perjudicados), pero lo propio del caso es que no se quejan en absoluto ni acusan a otros de perjudicarlos, sino que exigen privilegios.
Si bien para cualquiera resultaría tentador presentarse como una excepción y reclamar privilegios sobre los demás, hace falta algún fundamento particular para que esto pueda justificarse. La justificación puede brindarla el haber padecido alguna enfermedad o haber sufrido un daño importante en la primera infancia, que a posteriori fue estimado como un injusto perjuicio inferido a su persona. Luego, plantea Freud, los privilegios que se arrogaron, y la rebeldía que se suscitó, agudizaron los conflictos que más tarde llevaron al estallido de la neurosis.
Freud presenta sucintamente dos casos donde lo expuesto se vio corroborado: una paciente había sufrido un doloroso padecimiento orgánico, que sobrellevaba con resignación pero, cuando se enteró de que era una afección hereditaria, se alzó en rebeldía; un joven, que se creía tutelado por una Providencia particular, había sido, de lactante, víctima de una infección que le había trasmitido la nodriza y, por el resto de sus días, vivió de sus reclamos de resarcimiento, sin saber ni por asomo el fundamento de su pretensión.
Freud no comunica mucho más de esas historias; tampoco profundizará, como dice, en la sugerente analogía entre "la deformación del carácter tras un prolongado achaque en la infancia y la conducta de pueblos enteros", analogía que sin duda remite al trauma. En cambio, aclara, la pretensión de
excepcionalidad se enlaza íntimamente con los factores del daño congénito y es motivada por este último, como ocurre en la tragedia de Shakespeare Vida y muerte del rey Ricardo III.
Allí, en el monólogo introductorio, Ricardo, duque de Gloucester, dice que, al no poder actuar como amante, al haber sido temprana y arteramente perjudicado por la Naturaleza, privado de la bella proporción, sin poder cortejar un amoroso espejo, se ha resuelto a actuar como villano. Vemos
plasmada en estas afirmaciones una suerte de reivindicación por un daño sufrido tempranamente, aunque nada de ello parece justificar la decisión de actuar como villano. ¿Cuál es, entonces, el estatuto de ese daño congénito que suministra motivos para suponerse una excepción?
En lo que hace a su valor patogénico, un determinismo orgánico congénito puede ser asimilado a una fijación, aunque la diferencia mayor radica en que la fijación deja siempre lugar para lo traumático, lo que puede ser evocado históricamente y traducido en huellas psíquicas, mientras que la rebeldía
frente a lo congénito puede ser, en el fondo, el rechazo a un determinismo familiar cuyo origen siempre es mítico.
La obra teatral a la que Freud nos envía ocupa el lugar de un mito, en tanto inscribe poéticamente algo que opera en el límite y muestra crudamente dos manifestaciones de lo fálico: el defecto y el exceso. El primero estaría representado por el daño que sufrió Ricardo en forma temprana, mientras que el segundo, el exceso, aparece cuando él procura por todos los medios que lo nombren rey, aunque no le corresponda.
En este ejemplo encontramos descriptos tres puntos principales que caracterizan a las excepciones: 1) el perjuicio ocurrido en su infancia (común), que provocó resignación; 2) un daño congénito (excepcional), que desató la rebeldía; 3) el reclamo de privilegios.
Con respecto al primero, Freud afirma que los motivos por los cuales este villano obtiene las simpatías del lector residen en esa idea de desdicha, común en nuestra infancia, precisamente por haber sufrido afrentas en nuestro narcisismo. El perjuicio ocurrido en la infancia se relaciona entonces con la caída del ideal, de esa supuesta perfección que se gozó una vez y se perdió por efecto de la castración. Freud se detiene en este punto, y afirma que Ricardo es una magnificación gigantesca de este aspecto que
descubrimos también en cada uno de nosotros.
No lo somos
Esta interpretación de Ricardo III aclara la causa del primero de los reclamos, pero, al mismo tiempo, genera las mayores dificultades para ubicar la estructura de lo que está describiendo. Tratándose del ideal del yo, del intento para recuperar la perfección perdida del yo ideal, entenderíamos que se refiere a los dos narcisismos, lo cual remite al campo de las depresiones, con predominio del registro imaginario. Sin embargo, la insistencia de Freud en el segundo punto, en el daño congénito como un
suceso que efectivamente ocurrió, más el hecho de que, en Ricardo, no encontramos el menor vestigio de depresión, avala la presunción de que también queda incluido algo real.
Cuando Freud alude a Ricardo III, no trata sólo de eso que nos pasa a "cada uno" de nosotros: querer ser una excepción (lo cual deja en claro que no lo somos); se refiere a aquellos que, como Ricardo, sí se comportan como si fueran una excepción.
Ese daño sufrido tempranamente remite a una afrenta que, cuando ocurrió, no se estaba preparado para recibirla, lo cual presenta una cierta similitud con el trauma. Además, el hecho de que las excepciones manifiesten su rebeldía cuando descubren que ese daño es congénito, pone de manifiesto un rechazo a aceptar quedar ubicados dentro de determinada cadena generacional.
Esto que, en el relato del paciente, aparece en segunda instancia, puede estar en verdad en primer término y operar luego como un equivalente imaginario de la castración.
En los sueños infantiles encontramos una diferencia entre los conflictos producidos por el sentimiento de culpa inconsciente y aquello que es producto de algo real. Freud va a plantear dos "excepciones" a la tendencia de la realización del deseo del sueño: la aparente y la efectiva. La excepción aparente va a estar dada por los sueños punitorios, generados por el sentimiento de culpa inconsciente, mientras que la excepción efectiva va a ser producto de una neurosis traumática.
Estos sueños que reproducen el trauma generan un montón de angustia tal que llevan al despertar, y su objetivo no es el cumplimiento de deseo sino provocar esa angustia que faltó cuando el trauma se produjo.
Así, en las excepciones se hace referencia, tanto a la frustración, producto de un daño imaginario, como a un daño efectivo, equiparable a aquello que Freud interrogó en las neurosis de guerra. Un exceso de libido que el aparato psíquico no pudo asimilar, situado en esa etapa precoz, donde "aún no se estaba preparado".
En este sentido, deja de tener importancia comprobar si el hecho efectivamente ocurrió o no. De lo real sólo restará su huella mnémica, y no necesariamente un daño físico; de lo imaginario, quedarán las
reivindicaciones.
A su vez, el sujeto intentará recuperar el dominio sobre ese estímulo cumpliendo una función que es independiente del principio del placer, más originaria, tratando de ligar esas impresiones a través de la compulsión de repetición. Resta indagar la llegada de la neurosis.
Freud entiende que el hecho de persistir en el reclamo de privilegios, la no aceptación de ser uno más entre todos, es lo que lleva al estallido de la neurosis. Es evidente que esta posición "privilegiada" de las excepciones es difícil de sostener, al tiempo que potencia su rebeldía y aislamiento.
Aislamiento que puede ser uno de los componentes que llevan a contraer la enfermedad, al conducirlo a la frustración duradera de la satisfacción, a un estancamiento e introversión de la libido cuyas fijaciones infantiles entrarían en conflicto con la realidad.
Estos casos de "frustración duradera de la satisfacción" conllevan un componente inhibitorio que termina por reproducir el hecho traumático en el punto de "nunca estar preparado".
Sin embargo, en Ricardo III no nos encontramos con una fijación de características negativas, sino, en todo caso, positivas, donde la escena que se repite compulsivamente presenta algunas modificaciones respecto de la original. En ella, el sujeto ya no está padeciendo sino que hace padecer a los otros, y no sufre algo injustamente sino que se siente justificado para alcanzar sus objetivos por cualquier medio.
Vemos que en esta repetición se produjo una inversión en los términos; sin embargo, esto no le posibilita al sujeto una salida del conflicto sino que, en cierto modo, lo reproduce. Ricardo, al eliminar no sólo a sus rivales sino también a su mujer, a aliados y colaboradores, termina por quedar tan aislado como al principio. Incluso, al imputar sistemáticamente la causa de sus padecimientos al daño sufrido tempranamente, queda en una posición que supone poseer "un saber" sobre la verdad que se contrapone con el "no saber" del inconsciente, lo cual lo condena, como veíamos, a reproducir lo padecido o a hacerlo padecer a los demás.
El hecho de que Freud, para hablar de las excepciones, proponga una obra literaria, avala la hipótesis de que se trata de algo primario. Al mismo tiempo, si decimos que Ricardo remeda el trauma y éste es previo al Edipo, no afirmamos que es exterior al mismo. Cuando Freud recurre a Shakespeare para dar sustento a su conjetura, utiliza la tragedia moderna en lugar de la antigua y pone en juego la Condena en vez del Destino.
Ricardo III da cuenta del Edipo de manera atípica; prepara el terreno, pero no tratará allí la deuda simbólica sino el daño imaginario. Sus demandas serán compulsivas, sus exigencias desenfrenadas, sin ley ni culpa, y la rivalidad lo transformará en el verdugo de sus hermanos.
Esta crisis de la ley, matanza entre hermanos, es precisamente lo que Shakespeare describe que ocurría en Inglaterra durante la Guerra de las Rosas.
Al finalizar el trabajo, Freud indica que la excepción atañe también a las mujeres y es una posición específicamente femenina. Sus pretensiones a ciertas prerrogativas descansan en el mismo fundamento "congénito": haberse sentido perjudicadas en su infancia por haber nacido niñas y no varones, es decir que, para Freud, la cuestión de la "excepción" se juega en el complejo de castración.

* El texto completo, titulado "Las excepciones", se publicó en Conjetural, revista Psicoanalítica, Nº 45.


*Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-86876-2007-06-21.html

La isla a mediodía*

*de Julio Cortázar

La primera vez que vio la isla, Marini estaba cortésmente inclinado sobre los asientos de la izquierda, ajustando la mesa de plástico antes de instalar la bandeja del almuerzo. La pasajera lo había mirado varias veces mientras él iba y venía con revistas o vasos de whisky; Marini se demoraba ajustando la mesa, preguntándose aburridamente si valdría la pena responder a la mirada insistente de la pasajera, una americana de las muchas, cuando en el óvalo azul de la ventanilla entró el litoral de la isla, la franja
dorada de la playa, las colinas que subían hacia la meseta desolada.
Corrigiendo la posición defectuosa del vaso de cerveza, Marini sonrió a la pasajera. «Las islas griegas», dijo. «Oh, yes, Greece», repuso la americana con un falso interés. Sonaba brevemente un timbre y el steward se enderezó sin que la sonrisa profesional se borrara de su boca de labios finos. Empezó
a ocuparse de un matrimonio sirio que quería jugo de tomate, pero en la cola del avión se concedió unos segundos para mirar otra vez hacia abajo; la isla era pequeña y solitaria, y el Egeo la rodeaba con un intenso azul que exaltaba la orla de un blanco deslumbrante y como petrificado, que allá abajo sería espuma rompiendo en los arrecifes y las caletas. Marini vio que las playas desiertas corrían hacia el norte y el oeste, lo demás era la montaña entrando a pique en el mar. Una isla rocosa y desierta, aunque la mancha plomiza cerca de la playa del norte podía ser una casa, quizá un grupo de casas primitivas. Empezó a abrir la lata de jugo, y al enderezarse la isla se borró de la ventanilla; no quedó más que el mar, un verde horizonte interminable. Miró su reloj pulsera sin saber por qué; era exactamente mediodía.
A Marini le gustó que lo hubieran destinado a la línea Roma-Teherán, porque el paisaje era menos lúgubre que en las líneas del norte y las muchachas parecían siempre felices de ir a Oriente o de conocer Italia. Cuatro días después, mientras ayudaba a un niño que había perdido la cuchara y mostraba desconsolado el plato del postre, descubrió otra vez el borde de la isla.
Había una diferencia de ocho minutos pero cuando se inclinó sobre una ventanilla de la cola no le quedaron dudas; la isla tenía una forma inconfundible, como una tortuga que sacara apenas las patas del agua. La miró hasta que lo llamaron, esta vez con la seguridad de que la mancha plomiza era un grupo de casas; alcanzó a distinguir el dibujo de unos pocos campos cultivados que llegaban hasta la playa. Durante la escala de Beirut miró el atlas de la stewardess, y se preguntó si la isla no sería Horos. El
radiotelegrafista, un francés indiferente, se sorprendió de su interés.
«Todas esas islas se parecen, hace dos años que hago la línea y me importan muy poco. Sí, muéstremela la próxima vez.» No era Horos sino Xiros, una de las muchas islas al margen de los circuitos turísticos. «No durará ni cinco años», le dijo la stewardess mientras bebían una copa en Roma. «Apúrate si
piensas ir, las hordas estarán allí en cualquier momento, Gengis Cook vela.»
Pero Marini siguió pensando en la isla, mirándola cuando se acordaba o había una ventanilla cerca, casi siempre encogiéndose de hombros al final. Nada de eso tenía sentido, volar tres veces por semana a mediodía sobre Xiros era tan irreal como soñar tres veces por semana que volaba a mediodía sobre
Xiros. Todo estaba falseado en la visión inútil y recurrente; salvo, quizá, el deseo de repetirla, la consulta al reloj pulsera antes de mediodía, el breve, punzante contacto con la deslumbradora franja blanca al borde de un azul casi negro, y las casas donde los pescadores alzarían apenas los ojos
para seguir el paso de esa otra irrealidad.
Ocho o nueve semanas después, cuando le propusieron la línea de Nueva York con todas sus ventajas, Marini se dijo que era la oportunidad de acabar con esa manía inocente y fastidiosa. Tenía en el bolsillo el libro donde un vago geógrafo de nombre levantino daba sobre Xiros más detalles que los habituales en las guías. Contestó negativamente, oyéndose como desde lejos, y después de sortear la sorpresa escandalizada de un jefe y dos secretarias se fue a comer a la cantina de la compañía donde lo esperaba Carla. La desconcertada decepción de Carla no lo inquietó; la costa sur de Xiros era inhabitable pero hacia el oeste quedaban huellas de una colonia lidia o quizá cretomicénica, y el profesor Goldmann había encontrado dos piedras talladas con jeroglíficos que los pescadores empleaban como pilotes del
pequeño muelle. A Carla le dolía la cabeza y se marchó casi enseguida; los pulpos eran el recurso principal del puñado de habitantes, cada cinco días llegaba un barco para cargar la pesca y dejar algunas provisiones y géneros.
En la agencia de viajes le dijeron que habría que fletar un barco especial desde Rynos, o quizá se pudiera viajar en la falúa que recogía los pulpos, pero esto último sólo lo sabría Marini en Rynos donde la agencia no tenía corresponsal. De todas maneras la idea de pasar unos días en la isla no era
más que un plan para las vacaciones de junio; en las semanas que siguieron hubo que reemplazar a White en la línea de Túnez, y después empezó una huelga y Carla se volvió a casa de sus hermanas en Palermo. Marini fue a vivir a un hotel cerca de Piazza Navona, donde había librerías de viejo; se entretenía sin muchas ganas en buscar libros sobre Grecia, hojeaba de a ratos un manual de conversación. Le hizo gracia la palabra kalimera y la ensayó en un cabaret con una chica pelirroja, se acostó con ella, supo de su abuelo en Odos y de unos dolores de garganta inexplicables. En Roma empezó a llover, en Beirut lo esperaba siempre Tania, había otras historias, siempre parientes o dolores; un día fue otra vez a la línea de Teherán, la isla a mediodía. Marini se quedó tanto tiempo pegado a la ventanilla que la nueva
stewardess lo trató de mal compañero y le hizo la cuenta de las bandejas que llevaba servidas. Esa noche Marini invitó a la stewardess a comer en el Firouz y no le costó que le perdonaran la distracción de la mañana. Lucía le aconsejó que se hiciera cortar el pelo a la americana; él le habló un rato de Xiros, pero después comprendió que ella prefería el vodka-lime del Hilton. El tiempo se iba en cosas así, en infinitas bandejas de comida, cada una con la sonrisa a la que tenía derecho el pasajero. En los viajes de
vuelta el avión sobrevolaba Xiros a las ocho de la mañana; el sol daba contra las ventanillas de babor y dejaba apenas entrever la tortuga dorada; Marini prefería esperar los mediodías del vuelo de ida, sabiendo que entonces podía quedarse un largo minuto contra la ventanilla mientras Lucía
(y después Felisa) se ocupaba un poco irónicamente del trabajo. Una vez sacó una foto de Xiros pero le salió borrosa; ya sabía algunas cosas de la isla, había subrayado las raras menciones en un par de libros. Felisa le contó que los pilotos lo llamaban el loco de la isla, y no le molestó. Carla acababa de escribirle que había decidido no tener el niño, y Marini le envió dos sueldos y pensó que el resto no le alcanzaría para las vacaciones. Carla aceptó el dinero y le hizo saber por una amiga que probablemente se casaría
con el dentista de Treviso. Todo tenía tan poca importancia a mediodía, los lunes y los jueves y los sábados (dos veces por mes, el domingo).
Con el tiempo fue dándose cuenta de que Felisa era la única que lo comprendía un poco; había un acuerdo tácito para que ella se ocupara del pasaje a mediodía, apenas él se instalaba junto a la ventanilla de la cola.
La isla era visible unos pocos minutos, pero el aire estaba siempre tan limpio y el mar la recortaba con una crueldad tan minuciosa que los más pequeños detalles se iban ajustando implacables al recuerdo del pasaje anterior: la mancha verde del promontorio del norte, las casas plomizas, las redes secándose en la arena. Cuando faltaban las redes Marini lo sentía como un empobrecimiento, casi un insulto. Pensó en filmar el paso de la isla, para repetir la imagen en el hotel, pero prefirió ahorrar el dinero de la
cámara ya que apenas le faltaba un mes para las vacaciones. No llevaba demasiado la cuenta de los días; a veces era Tania en Beirut, a veces Felisa en Teherán, casi siempre su hermano menor en Roma, todo un poco borroso, amablemente fácil y cordial y como reemplazando otra cosa, llenando las horas antes o después del vuelo, y en el vuelo todo era también borroso y fácil y estúpido hasta la hora de ir a inclinarse sobre la ventanilla de la cola, sentir el frío cristal como un límite del acuario donde lentamente se movía la tortuga dorada en el espeso azul.
Ese día las redes se dibujaban precisas en la arena, y Marini hubiera jurado que el punto negro a la izquierda, al borde del mar, era un pescador que debía estar mirando el avión. «Kalimera», pensó absurdamente. Ya no tenía sentido esperar más, Mario Merolis le prestaría el dinero que le faltaba
para el viaje, en menos de tres días estaría en Xiros. Con los labios pegados al vidrio, sonrió pensando que treparía hasta la mancha verde, que entraría desnudo en el mar de las caletas del norte, que pescaría pulpos con los hombres, entendiéndose por señas y por risas. Nada era difícil una vez
decidido, un tren nocturno, un primer barco, otro barco viejo y sucio, la escala en Rynos, la negociación interminable con el capitán de la falúa, la noche en el puente, pegado a las estrellas, el sabor del anís y del carnero, el amanecer entre las islas. Desembarcó con las primeras luces, y el capitán lo presentó a un viejo que debía ser el patriarca. Klaios le tomó la mano izquierda y habló lentamente, mirándolo en los ojos. Vinieron dos muchachos y Marini entendió que eran los hijos de Klaios. El capitán de la falúa
agotaba su inglés: veinte habitantes, pulpos, pesca, cinco casas, italiano visitante pagaría alojamiento Klaios. Los muchachos rieron cuando Klaios discutió dracmas; también Marini, ya amigo de los más jóvenes, mirando salir el sol sobre un mar menos oscuro que desde el aire, una habitación pobre y
limpia, un jarro de agua, olor a salvia y a piel curtida.
Lo dejaron solo para irse a cargar la falúa, y después de quitarse a manotazos la ropa de viaje y ponerse un pantalón de baño y unas sandalias, echó a andar por la isla. Aún no se veía a nadie, el sol cobraba lentamente impulso y de los matorrales crecía un olor sutil, un poco ácido mezclado con
el yodo del viento. Debían ser las diez cuando llegó al promontorio del norte y reconoció la mayor de las caletas. Prefería estar solo aunque le hubiera gustado más bañarse en la playa de arena; la isla lo invadía y lo gozaba con una tal intimidad que no era capaz de pensar o de elegir. La piel le quemaba de sol y de viento cuando se desnudó para tirarse al mar desde una roca; el agua estaba fría y le hizo bien; se dejó llevar por corrientes insidiosas hasta la entrada de una gruta, volvió mar afuera, se abandonó de espaldas, lo aceptó todo en un solo acto de conciliación que era también un nombre para el futuro. Supo sin la menor duda que no se iría de la isla, que de alguna manera iba a quedarse para siempre en la isla. Alcanzó a imaginar a su hermano, a Felisa, sus caras cuando supieran que se había quedado a vivir de la pesca en un peñón solitario. Ya los había olvidado cuando giró sobre sí mismo para nadar hacia la orilla.
El sol lo secó enseguida, bajó hacia las casas donde dos mujeres lo miraron asombradas antes de correr a encerrarse. Hizo un saludo en el vacío y bajó hacia las redes. Uno de los hijos de Klaios lo esperaba en la playa, y Marini le señaló el mar, invitándolo. El muchacho vaciló, mostrando sus pantalones de tela y su camisa roja. Después fue corriendo hacia una de las casas, y volvió casi desnudo; se tiraron juntos a un mar ya tibio, deslumbrante bajo el sol de las once.
Secándose en la arena, Ionas empezó a nombrar las cosas. «Kalimera», dijo Marini, y el muchacho rió hasta doblarse en dos. Después Marini repitió las frases nuevas, enseñó palabras italianas a Ionas. Casi en el horizonte, la falúa se iba empequeñeciendo; Marini sintió que ahora estaba realmente solo
en la isla con Klaios y los suyos. Dejaría pasar unos días, pagaría su habitación y aprendería a pescar; alguna tarde, cuando ya lo conocieran bien, les hablaría de quedarse y de trabajar con ellos. Levantándose, tendió la mano a Ionas y echó a andar lentamente hacia la colina. La cuesta era
escarpada y trepó saboreando cada alto, volviéndose una y otra vez para mirar las redes en la playa, las siluetas de las mujeres que hablaban animadamente con Ionas y con Klaios y lo miraban de reojo, riendo. Cuando llegó a la mancha verde entró en un mundo donde el olor del tomillo y de la salvia era una misma materia con el fuego del sol y la brisa del mar. Marini miró su reloj pulsera y después, con un gesto de impaciencia, lo arrancó de la muñeca y lo guardó en el bolsillo del pantalón de baño. No sería fácil
matar al hombre viejo, pero allí en lo alto, tenso de sol y de espacio, sintió que la empresa era posible. Estaba en Xiros, estaba allí donde tantas veces había dudado que pudiera llegar alguna vez. Se dejó caer de espaldas entre las piedras calientes, resistió sus aristas y sus lomos encendidos, y miró verticalmente el cielo; lejanamente le llegó el zumbido de un motor.
Cerrando los ojos se dijo que no miraría el avión, que no se dejaría contaminar por lo peor de sí mismo, que una vez más iba a pasar sobre la isla. Pero en la penumbra de los párpados imaginó a Felisa con las bandejas, en ese mismo instante distribuyendo las bandejas, y su reemplazante, tal vez Giorgio o alguno nuevo de otra línea, alguien que también estaría sonriendo mientras alcanzaba las botellas de vino o el café. Incapaz de luchar contra tanto pasado abrió los ojos y se enderezó, y en el mismo momento vio el ala derecha del avión, casi sobre su cabeza, inclinándose inexplicablemente, el cambio de sonido de las turbinas, la caída casi vertical sobre el mar. Bajó a toda carrera por la colina, golpeándose en las rocas y desgarrándose un brazo entre las espinas. La isla le ocultaba el lugar de la caída, pero torció antes de llegar a la playa y por un atajo previsible franqueó la primera estribación de la colina y salió a la playa más pequeña. La cola del avión se hundía a
unos cien metros, en un silencio total. Marini tomó
impulso y se lanzó al agua, esperando todavía que el avión volviera a flotar; pero no se veía más que la blanda línea de las olas, una caja de cartón oscilando absurdamente cerca del lugar de la caída, y casi al final, cuando ya no tenía sentido seguir nadando, una mano fuera del agua, apenas un instante, el tiempo para que Marini cambiara de rumbo y se zambullera hasta atrapar por el pelo al hombre que luchó por aferrarse a él y tragó roncamente el aire que Marini le dejaba respirar sin acercarse demasiado.
Remolcándolo poco a poco lo trajo hasta la orilla, tomó en brazos el cuerpo vestido de blanco, y tendiéndolo en la arena miró la cara llena de espuma donde la muerte estaba ya instalada, sangrando por una enorme herida en la garganta. De qué podía servir la respiración artificial si con cada
convulsión la herida parecía abrirse un poco más y era como una boca repugnante que llamaba a Marini, lo arrancaba a su pequeña felicidad de tan pocas horas en la isla, le gritaba entre borbotones algo que él ya no era capaz de oír. A toda carrera venían los hijos de Klaios y más atrás las mujeres. Cuando llegó Klaios, los muchachos rodeaban el cuerpo tendido en la arena, sin comprender cómo había tenido fuerzas para nadar a la orilla y arrastrarse desangrándose hasta ahí. «Ciérrale los ojos», pidió llorando una
de las mujeres. Klaios miró hacia el mar, buscando algún otro sobreviviente.
Pero como siempre estaban solos en la isla, y el cadáver de ojos abiertos era lo único nuevo entre ellos y el mar.


*FUENTE: http://www.juliocortazar.com.ar/cuentos/laisla.htm




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Queridas amigas, queridos amigos:

El domingo 24 de junio del 2007 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor uruguayo Daniel Stefani. Las poesías que leeremos pertenecen a Saturnino Rodríguez Riverón (Cuba) y la música de fondo será de Llaqtaymanta (Andes).
¡Les deseamos una feliz audición!

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!

REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg
AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067



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Reescribiendo noticias. Una invitación permanente y abierta a rastrear noticias y reescribirlas en clave poética y literaria. Cuando menciono noticias, me refiero a aquellas que nos estrujan el corazón. Que nos parten el alma en pedacitos. A las que expresan mejor y más claramente la injusticia social. El mecanismo de participación es relativamente simple. Primero seleccionar la noticia con texto completo y fuente. (indispensable) y luego reescribirla literariamente en un texto -en lo posible- ultra breve (alrededor de 2000 caracteres).
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Mensajes con este tema (1)
13.

TALLER DE POES?A Y M?SICA SUFI "La Casa Encendida"

Enviado por: "C.Dolores Escudero" cescuderom@telefonica.net   adamar_creacion

Mar, 3 de Jul, 2007 8:05 pm




Con el motivo de A?o de Yalal ud-Din Rum? declarado por la UNESCO por el 8? siglo de su nacimiento

la Casa Encendida mediante una iniciativa sin precedente organiza la oportunidad ?nica de

Taller y concierto de M?sica y Poes?a Sufi

impardido por la prestigiosa poetiza y traductora
Clara Janés y Ahmad Taheri y maestros de m?sica como Javid Afsari Rad y Behnam y

Reza Samani.

El taller tendr? lugar entre los d?as 10 y 13 julio y en el ?ltimo d?a disfrutamos de la actuaci?n de los maestros.

La plazas l?mitadas.
Inscripci?n: Casa Encendida : Ronda de Valencia, 2
Tel: 91 602 46 41 91-506 38 78
o bien: Centro Persépolis

El taller unir? tanto elementos de la m?sica como de la poes?a suf?, siguiendo la trayectoria de la poes?a sufi persa a lo largo de los siglos, con sus figuras destacadas, abordando la vida y obras de Rum?: Divan Shams, Masnawi (Mathnawi), concretando las formas y contenidos de los cuentos y tratados en la poes?a suf?, as? como el simbolismo y la terminolog?a utilizadas. Sin dejar de lado la musicalidad de la poes?a suf?: M?sica y danza en las obras de Rum?, con im?genes reales y conceptos m?sticos.

Tendremos en cuenta también, los ritmos y escalas de la m?sica suf?, los instrumentos de percusi?n, el daf y el tonbak, y el instrumento de viento, el ney.

http://www.adamaramada.org/libro.php?pliegos03
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Premisas de verano III / Nocturno

Enviado por: "monik matchornicova" monmatch@yahoo.com   monmatch

Mar, 3 de Jul, 2007 8:05 pm



Premisas de verano III / Nocturno

Unas gotas de imagen
inventado agonias, como

tatuajes impregnandos
de memoria .

Unas gotas de azul revestidas de ólvido, dicipando-
cicatrizando, disfrazando el ayer

Y unas lineas sín rumbo sobre las manos, aquejando
pausas, exijiendo tierra-ahondando

...divagando

éste nocturno extranjero en la tierra
de nadie.

Matchornicova
Junio.23 / 2007
Austria

Serie Poesía/ Te he ganado/ Delsie caron

Serie Poesía/ Te he ganado/ Delsie caron

Te he ganado



Mi alma pena por un beso tuyo
y mi espíritu a gritos llama tu nombre.
Así he derramado mi última sílaba,
implorándole al tiempo por tus besos.
Mis labios como dinastías
en tiempos de guerra, peleándose
por un reino y mis emociones todas
combatiendo para ganar tu amor,
porque estoy prendada de tus labios,
de tu voz...del todo.
Porque conozco que eres tormenta,
revolución, borrasca, calor y frío,
siendo hoy mi luna y mi sol.
Te beso a ciegas
y al imaginarte así, me transporto
a través del infinito por esa magia
que dejan tus besos en mis labios.
Mi alma pena por un beso tuyo.
Me he posesionado de lo que es mío,
hoy he ganado esta batalla,
porque sin dudas...sé, que me perteneces.



Delsye Caron T.
(Del Libro: "Entre dos mundos...unos poemas")