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El traseunte

El  traseunte

 

Caminante de la vida. Andariego por caminos; viajero del aire y del mar. Algún día llega a un lugar pero al otro día vuelve a andar.

 

El transeúnte soy yo, es usted o es aquel que vemos pasar indiferente. No sabemos quien es,
De donde viene, para donde va, que quiere, que piensa, que siente o que hace, solo lo vemos ir deambulando como si no tuviera un rumbo o un sitio donde parar.

 

Lo miramos ocasionalmente pero no nos detenemos a pensar por que va rápido o despacio, por que se detiene o por que sigue sin mirar atrás.

 

Aquí comienza la historia de un transeúnte que una vez mire por un segundo mas de lo normal y a detenerme a pensar que era un ser viviente, no un robot, comprendí que había mucho que saber de el y mucho que aprender en el camino de la vida.

 

Aun no sabia nada de el; solo que tiene unos treinta y cinco años de edad en apariencia y esto creía saberlo al hacer un simple calculo; mientras seguía haciendo mi primer análisis pensé<. Luce cansado pero a pesar de esto se le nota mucha vitalidad aun. Es alto bien vestido y elegante al caminar.

 

Se detiene en una esquina, mira su reloj y luego de meditar un poco indeciso hacia que lado proseguía su marcha, continua hacia su derecha, atraviesa una calle, un carro le pita y el apresura su paso.

 

Yo le sigo de cerca; ignora mi presencia al igual que yo ignoraba antes la de el. Entre tanto yo que lo tengo identificado como persona, analizo un poco mas detenidamente su presencia personal que es a lo único que hasta ahora tengo acceso.

 

Además de alto es muy agradable por lo menos visualmente hablando. Tiene cabellos lacios y de color castaño; es supremamente atractivo, viste con sobriedad y con refinado gusto un pantalón azul oscuro, camisa azul clara y zapatos negros.

 

De pronto se detiene nuevamente frente a un edificio, mira con curiosidad hacia arriba, vuelve a mirar su reloj y duda en entrar o seguir su camino. Yo lo observo detenidamente desde un punto cercano y de repente el voltea y me ve. Me mira detenidamente y aparentemente me ignora, pero vuelve a mirar y entonces con una mirada de interrogación me detalla concienzudamente; después parece decidir que es mas importante su propósito y con paso rápido entra en el edificio. Yo me siento en un parque que queda al frente y sin mucho apuro enciendo un cigarrillo y me pongo a penar.

 

Quien será? Es mi primera incógnita y quisiera poder averiguarlo. Pasan unos treinta minutos y nuevamente vuelve a aparecer mi personaje. Otra vez es el transeúnte de la calle que camina hacia adelante con decisión y deseos de llegar a alguna parte. Yo boto el cigarrillo, me paro tras de el y lo sigo. El no se da cuenta de que muy cerca tiene una perseguidora de sus pasos y que ya no es un desconocido.

 

Camina muy aprisa, al voltear una esquina se me pierde entre la multitud; acelero el paso y sin titubear cruzo hacia mi derecha, casi corro pero mi extraño y ya casi conocido personaje se me esfumo, se mezclo con la gente que apresuradamente camina de un lado al otro. Sigo andando unas cuantas cuadras y cual es mi sorpresa cuando lo veo sentado en una refresquería al aire libre con parasoles de colores, uno que otro mesero y pocas personas tomando algún refresco. Estaba solo, se veía mas solo que nunca!

 

Yo me encontraba a unos pasos y me apresure a sentarme en la mesa mas próxima. El me miro en ese instante con la mirada ausente y sin verme volvió a entregarse a sus reflexiones sobre la lectura de un papel que sostenía en sus manos visiblemente temblorosas, mientras saboreaba un capuchino y fumaba un cigarrillo.

 

Cuando el mesero se acerco le pedí un refresco y me dedique a observar mejor a mi ya casi amigo transeúnte. Pude apreciar el color de sus ojos, sus rasgos mas definidos de cerca y hasta casi su voz cuando pidió otro capuchino y automáticamente encendió otro cigarrillo. Me pregunte nuevamente quien será? Será de este lugar? Para donde ira? Esta era mi segunda incógnita  desde que aun sin saber ni por que, me dedique a seguirlo. Estando ensimismada en mis pensamientos no alcance a darme cuenta de que hacia unos segundos tal vez, el extraño conocido  y ya casi amigo me miraba fijamente, con una mirada casi inquisitiva y con un interrogante en sus pupilas grandes que en ese momento me parecieron clavadas en mi.

 

Yo me sentí un poco intranquila, casi apenada y rápidamente pedí la cuenta dándome prisa en levantarme. Atravesé la acera y me senté en un muro a esperar no se por que, a que el  se pusiera de pie y prosiguiera el camino.

 

No me había percatado en mi absurda curiosidad por el ya denominado transeúnte del camino, de que estaba cayendo la tarde y la noche se apresuraba en llegar. Sentí un poco de frio recorrer mi cuerpo al pensar que me tenia que ir y alejarme tal vez para siempre de mi desconocido pero identificado personaje de la calle; y mi mente como un caballo desbocado emprendió nuevamente su marcha en mi imaginación y alcance a comprobar una tercera incógnita: será una buena persona?
Será un ser como todos los demás, no tendrá mayores inquietudes ni problemas? Será un hombre honorable y correcto? Y si estuviera persiguiendo a un acecino? A un demente?......no! pensé casi a un mismo tiempo, debe ser un ser normal, común como cualquier otro, como su familia o la mía, como su esposa, o tal vez como sus hijos. O será  un ser solitario abatido por la terrible sombra de la soledad<’ y en este momento no eran tres tan solo mis incógnitas, eran mil las preguntas que atropelladamente se agolpaban en mi cabeza, como un torbellino dándome vueltas y nuevamente perdí la noción del tiempo y la visión de mi personaje.

 

Al voltear la mirada hacia el frente no lo vi y luego cuando resignada me proponía alejarme del lugar sentí unos pasos que se aproximaban a mi. Me quede atónita, pensé: me va a reclamar mi persecución, me va a decir que siga mi ruta y lo deje en paz, que el no me conoce y no se explica mi actitud,; pero cual seria mi sorpresa al verlo seguir de largo al pasar frente a mi y esta vez sin siquiera mirarme.

 

Aun mas creció mi curiosidad y como un resorte salte sobre mis pies y comencé a andar tras de el.

 

Luego de caminar por varias horas como si no tuviera un rumbo a donde dirigir sus pasos, como perdido en el camino, como extraviado en el destino, acelero el paso y se monto a una buseta. Yo tras de el ignorada por completo me subí también. Me senté tres puestos detrás de el; seguía con su papel en las manos con los ojos clavados como anclados en el!

 

Que seria lo que leía una y otra vez, me pregunte ahora con mayor curiosidad. Que podrá tenerlo tan distraído que aun ignora por completo mi presencia, a pesar de haberme mirado. Recorrimos varias cuadras y al ir a bajarse yo me quede sentada, como paralizada pensando que hacer; para que seguirlo mas, que me importaba a mi ese extraño ser, ese transeúnte del camino, de un camino que no era el mío, de un camino que no se donde lo lleva ni por que habría de llevarme a mi. En ese instante el alzo la vista, me miro nuevamente fijamente, tristemente y pareció decirme:
 No me dejes seguir solo, acompáñame!

 

Me estaría enloqueciendo, pero eso entendí y eso hice. Lo seguí como una autómata y ya oscuro de noche, con la luz de la luna perpendicular cayendo sobre mis hombros, lo alcance y quise hablarle pero al momento de hacerlo, acelero el paso y se metió en un edificio de apartamentos.

 

Ahora si me dije, lo perdí de vista por lo menos hasta mañana si es que vive aquí. Tal vez no sea su lugar de vivienda y solo viene a visitar a algún amigo o familiar.

 

Que hacer? Esperar? Era peligroso para una mujer sola amanecer sentada en una acera. Irme<’ no sabia en verdad ni donde me encontraba pues no conocía bien la ciudad. Mientras decidía que hacer, vi un sitio en la esquina, era una pizzería y me aproxime a ella.
Estando allí pensé nuevamente en mi loca aventura de seguir a un transeúnte que como millones mas cruzan diariamente por mi lado sin darme cuenta, sin verlos, sin siquiera sentirlos. Pero ahí estaba yo y a estas alturas no quería echarme atrás.

 

Por lo menos de un transeúnte podría percatarme y saber siquiera algo de su vida, de sus cosas, de cómo transcurría su existencia., de su por que y de su quien. Así pensando, me comi una pizza casi entera yo sola, sin darme cuenta de que no tenia apetito. Prendí otro cigarrillo y vi que en el edificio se encendía la luz.

 

Hacia una hora aproximadamente me encontraba sentada allí en aquel lugar, cuando de repente sentí que alguien me observaba fijamente.

 

Me dije, es  el. Siento que ya conozco algo suyo, su mirada. Claro, ahí esta sentado frente a mi callado, casi podría decir indiferente, tranquilo, sin ninguna expresión en su rostro ni en sus ojos. Quieres saber algo de mi? Yo como una tonta con voz entrecortada casi temerosa, sin darme cuenta de lo que decía, conteste con un hilo de voz: si! Por que?  pregunto el  no lo se, respondí. Y quien eres? Otra transeúnte que sin querer ni saber por que, quiso de pronto conocer algo de alguien que camina por el sendero de la vida y pasa indiferente por su lado. Esta bien, te invito a un café. Es en el edificio de la esquina. No temes venir conmigo los dos solos? Con un desconocido? Pensé que si, claro que si, pero mas pudo mi deseo de saber lo ignorado y lo seguí. No hablamos nada por el camino, solo de ves en cuando yo  de reojo lo miraba con temor y con mas curiosidad aun que la de antes, cuando sabia o conocía menos de el, subimos a un tercer piso bien arreglado, decorado con todo gusto y con sencillez a la vez.

 

Todo estaba en orden y muy limpio; una foto encima de una mesita con un pequeño florero de cristal pisando un papel. Tal vez el misterioso papel que el leía durante todos los momentos del día que habían transcurrido en mi persecución.

 

Me senté. Que te provoca? Pregunto. Un café, el que me ofreciste, acabo de comer una pizza yo sola, comente. Eran las primeras frases, las mas largas pronunciadas en muchísimas horas de haber deambulado juntos. Se paro y me trajo el café. Se sentó al frente de mi; me miraba, me miraba impresionantemente pues me quería leer los pensamientos. Después callamos. Asi estuvimos largo rato y yo note en sus ojos una especie de humedad, como si fuera una lagrima invisible, que tenuemente brillaba sin asomarse pero a punto de salir. Yo no sabia que decir y solamente atine a pronunciar dos palabras: que pasa? Pensó en contestar pero callo y miro hacia la mesita del florero, el papel y la fotografía. Aproveche el momento y le dije casi sin voz; quien es? Era dijo el…. Era tu mujer? Interrumpí yo al ver que vacilaba. Si. Como se llama? Se llamaba, se llamaba yisel. En ese instante la lagrima rodo callada y tristemente por su cara. Pasaron unos segundos eternos hasta que volvió a hablar. Yo, no te conozco tal vez me escuches mas que los que me conocen bien y para quienes mis cosas son exactamente conocidas que casi no importan. Te escucho. Alcance a decir, dolo eso, te escucho.

 

Aquí comienza la segunda etapa de mis incógnitas sobre el transeúnte que encontré en mi camino.

 

Ya iba a comenzar a hablar pero d repente me miro cansadamente y dijo: no. Hoy no. Tal vez otro día, en otra ocasión. No veo por que compartir contigo algo tan mio. Eres desconocida y no podrías hacer nada con solo escucharme. Nada. le respondí es verdad, me pare sin decir mas y Sali a la calle. Cuando caminaba pensé optimista: algo logre, se donde vive pero aun no se quien es. Sigue siendo simplemente el transeúnte de la calle. Llegue a mi casa a eso de las doce de la noche y me acosté cansada, me dormí al minuto y ni siquiera soñé con mi desconocido.

 

A la mañana siguiente cuando desperté eran ya las diez. Que tarde! Me dije y en ese preciso momento recordé el día anterior. No se ni su nombre. Algo debió sucederle. Que será? Casi llego a decírmelo y se arrepintió de hablar. Como el dijo: algún día será.

 

Esto quería decir que el pensó que yo volvería  a verle porque de mi no sabia absolutamente nada. Enseguida decidí que debía hacerlo. Quería descubrir mis incógnitas y conocer la verdad de mi extraño transeúnte.

 

Llegue a la puerta del primer edificio donde lo había visto entrar. Debe trabajar aquí, pensé. Entre y vi que eran oficinas entre las cuales había juzgados, bufetes de abogados, notarias y hasta consultorios médicos. Que será? Será un abogado, un notario o tal vez un medico?  No podía saberlo ya que ignoraba su nombre y todo absolutamente todo de el.

 

Espere en la salita de la portería casi mas de cuatro horas, pero no llego. Menos mal me dije, se donde vive y podre encontrarlo.

 

Cansada de esperar Salí a la calle y me dirigi hacia la parada del bus. Me monte y recordé en ese instante que no había anotado la dirección ni el nombre del edificio de apartamentos.

 

No me d i por vencida; anduve mucho rato de bus en bus hasta que al fin di con el que habíamos tomado el día anterior. Esa era la ruta a seguir para llegar a mi destino. Al fin baje apresurada y angustiadamente, pues ya estaba dándome por vencida, cuando divise desde la ventanilla el local de la pizzería. Llegue a la esquina y entre. Pedí un refresco y nuevamente encendí un cigarrillo. Pensé que era mejor esperar a verlo salir que acercarme a su apartamento. Ese día no era de suerte para mi; no salió o no llego. Con decisión a eso de las cinco de la tarde resolví marcharme.

 

Pasaron varios días, casi diez. Me había olvidado del incidente de aquel día en que un transeúnte de la calle llampo mi atención. De repente vino a mi memoria su recuerdo. Que será de ese caminante, por que no volví a verle?  Que me paso? Era solo un extraño, me dije, que me podía interesar seguirle sus pasos? Mas bien debería preocuparme por los míos. Y si hubiera podido ayudarle<? Y si como el dijo, necesitaba desahogarse y yo no se lo había permitido ni proporcionado? Estas eran mis propias incógnitas y Salí a la calle  rumbo al edificio donde lo deje aquella noche ya casi olvidada del día que yo había bautizado: el dia del transeúnte del camino!

 

Llegue frente a la entrada y pensé en si en entrar o no. Al fin me decidí y al llegar a la recepción recordé que no sabia ni su nombre, tampoco el apellido, nada de el. Lo pensé dos veces y me devolví sobre mis pasos. Llegue a la esquina y cuando estaba pensando nuevamente en entrar  y describírselo al portero del edificio o si en entrar a la ya conocida pizzería, lo vi; lo reconocí enseguida. Me hice la que no lo había reconocido y paso por mi lado, sin siquiera mirarme. Salía a la calle y yo podría nuevamente seguirlo. Así otra vez emprendí mi aventura y me dije mientras apresuraba el paso: va a ser un día agotador!

 

Subí a la misma buseta y cuando bajo yo también lo hice. Recorrimos los mismos lugares, las mismas calles de la vez anterior. Caminaba  despacio, como queriendo matar las horas y con ellas el tiempo que parecía no importarle, que parecía mas bien molestarle. Llego al mismo edificio de oficinas, camino hacia la misma refresquería en la cual tomo con pausada calma otro capuchino y encendio podría decirse que el mismo cigarrillo. Además olvidaba: leía el papel, el papel de la vez anterior.

 

Su expresión de angustia y de triste pesadumbre era la misma ya para mi conocida. Yo me estuve cerca, relativamente cerca pero ignorada por completo por mi absurdo amigo desconocido. Se paro después de cancelar la cuenta y yo me fue tras el con paso mas firme y decidido y al llegar a casa yo lo hice con el pero no junto a el. Iva a entrar sal edificio, yo pase por su lado y el no me vio. Yo seguí mi camino.

 

Casi hacia un mes de mis dos días de ruta con mi desconocido. Ese día, el ultimo del mes llovía; a pesar de la lluvia decidí volver a mis andanzas. Lo seguí nuevamente todo el día y parte de la noche. Entro a un bar a eso de las siete y no volvió a salir hasta que estuvo ebrio. Casi no podía caminar el gran caminante de la vida. Yo había esperado pacientemente en una esquina y me había fumado un paquete entero de cigarrillos.  Pensaba: que será lo que le ha sucedido a mi rarísimo personaje. Cuando salió dando tras pies y con un baso aun en la mano y un papel en la otra, me dije: es el famoso papel! Ese papel que tanto lee desde hace un mes. Paso por mi lado, me miro y me dijo: yo la conozco, es usted! Que extraño me pareció aquello. Cuando estaba en su sano juicio no me reconocía, no me veía y hoy de noche, casi al amanecer completamente obnubilado en la oscuridad de la temible, lluviosa y tenebrosa noche, me veía y reconocía como su amiga, la amiga del transeúnte del camino.

 

Hola! le dije yo y el respondió<<<<<. Adiós.

 

Me quede sentada, como pegada, plasmada en la pared. Me dije: se ve cansado, pálido pero no esta nervioso, mas bien abatido.
Que loca incertidumbre comenzó a apoderarse de mi mente. Será un sicópata deambulador o será un ser humano que piensa y sufre? Parece impersonal, un dibujo inanimado, un ser irreal pero viviente. Desapareció a la vuelta de la esquina y mis ojos se quedaron mirando largo rato hacia el mismo lugar. Después de unos minutos, quizás mas, me fui, camine como el, sola y sin temor a la oscuridad, sin reconocer ni ser reconocida. Llegue empapada a mi casa con el corazón desorden causado por mis propios pensamientos y mi atrevido entremetimiento en las vidas ajenas de los que andaban por las calles como simples transeúntes.

 

Ya era tarde para reflexionar, yo quería saber y tenia que conseguirlo! Ya el caminante era un ser, una persona, un humano mortal que me transmitía energía y me causaba curiosidad! Por lo menos eso era algo. Habían transcurrido unos veinte días después de mi oscuro encuentro con el desconocido amigo. Sali a la carrera para la ya conocida dirección y entre al edificio decididamente. Buenos días, le dije al portero. Usted podría decirme el nombre del señor que vive en el tercer piso? Quien es usted? Me pregunto. No sea desconfiado, una amiga, le dije…..  no exactamente amiga no, soy solo una conocida casual y necesito hablar con el. Espere un momento por favor, me respondió y llamo por el citofono. Gracias, me senté y espere. No responde me dijo, el señor Josué, debió salir y no me di cuenta. No importa, ya se como llamarle.
Salí a la calle y me senté nuevamente en la pizzería. El dueño ya casi me reconocía y me saludo amablemente. Me senté, abrí un libro y me puse a leer tomando un café mientras esperaba. Casi enseguida sentí una voz familiar a mis oídos: como estas? Yo un poco aturdida conteste: bien. Siéntate dijo el y rápidamente se sentó va mi lado. Pidió otro café y pregunto: que te habías hecho? Creí que no volvería a verte. Pensé que me quedaría sin saber por que me sigues. Dijiste que me contarías algo de ti. Si, dijo y creo que llego el momento. Subamos al apartamento para hablar mas tranquilos. Bien, vamos le conteste.  Nos paramos automáticamente y al subir le dije: la vida tiene sorpresas, la vida tiene misterios. Somos tantos los transeúntes y casi nadie se conoce entre si. Pero no se, seria el destino que quiso que los dos nos cruzáramos en algún lugar, en algún momento preciso en que pasábamos por algún mismo sitio y aquí estamos. No se por que dije todo eso, quizás para darle confianza a mi desconocido caminante.

 

Aquí comienza la tercera etapa de la verdad de mi personaje, el transeúnte que un día camino junto a mi.

 

Cuando llegamos a la pequeña salita de estar, nos sentamos y yo volví a hablar al verlo un poco ensimismado en sus propios pensamientos. Sabes? Le dije, respecto a la soledad tengo algo gravado en mi mente. Te gustaría escucharlo? Claro, dijo el distraídamente.  A veces pienso: hay tanta gente en el mundo y este mundo vacio.  En el preciso Instante no encontramos a nadie, nuestra voz tiene eco pero nadie la escucha y nuestro llanto no causa pena a nadie. Este mundo es tan grande y no cabe la angustia; la incomprendida mente se torna delirante y dicen esta enfermo sin saber si en el alma la tristeza ha hecho nido y la sucumbe y parte. Este mundo tan grande y tan solo esta el hombre; este mundo tan grande y no tenemos a nadie! Pasaron unos segundos, Josué alzo los ojos lentamente y me miro fijamente!

 

De pronto empezó a decir: ella fue mi esposa. Creo que ya te lo había dicho. Voy a contarte la historia que un día acabo con nuestras vidas, la de ella que se fue y la mía que sin ser tengo que vivirla. Se sentó frente a mi, callo por un instante largo y con voz trémula empezó su relato. Fue un monologo sin interrupción, como si yo no hubiera estado ahí, como si el hablara consigo mismo. Yo callada, casi ausente para no interrumpirlo escuche sin emitir ningún sonido que pudiera distraerlo y hacerlo callar tal vez para siempre. Esta oportunidad no la tendría por segunda vez. Abrió la boca y esbozo una triste queja, casi un lamento y dijo; era una noche oscura, desde el principio al caer la tarde las nubes grises ocultaban el sol y las estrellas no asomaron al llegar la oscuridad. El cielo de una negrura impenetrable era como un prrsagio de lluvias y relámpagos que estaban alla en el confin del horizonte serpenteado de cuchillas de fuego y al apagarse, la oscuridad era mas profunda y tenebrosa. Yisel parada en el umbral de la puerta se dejaba llevar por su angustiado estado de animo y su pensamiento tan negro como la noche se estrellaba igual que las centellas contra el muro implacable del horizonte de su propio existir. Estaba sola y pensaba en las razones que tendría un suicida que como ella sintiera la infinita amargura de existir y la impotencia de no poder terminar con ese sufrimiento! La depresión se apoderaba cada vez mas de ella y se decía en el silencio de su propia voz: ninguna muerte es fácil, hay que morir algún día, la vida es corta y muy dura, la muerte es el descanso. Esperar es morir cada dia, morir cuando querernos es no torturarnos con la espera. De todos modos hay que morir, mejor ahora que después de sufrir la tortura de la vida. Hay que tener valor en el momento de morir, por quen o tenerlo para escoger ese momento. Hay que morir sin remedio, el único remedio es la misma muerte, pero no como ella quiera llegar sino como nosotros decidamos escogerla. Es fácil morir y es muy difícil vivir, hay que morir, hay que ser fuertes para vencer la muerte con la muerte! Quiero morir y voy a hacerlo antes que la vida me aniquile y me mate. La vida es el camino de la muerte. En mis manos esta acortar esa tortura. Los que quiero se quedan esperando su propia muerte, que bueno seria poder llevarlos conmigo. Una luz paso por su frente y el estruendo de un trueno reventó en el silencio de su propia voz!

 

Yisel se sobrecogió y sintió frio, un frio intenso recorrer su cuerpo de arriba abajo y en ese momento unas gotas frías empezaron a mojar su rostro. Junto a esas gotas de lluvia corrían entremezcladas sus propias lagrimas. Nuevamente todo quedo en calma y la oscuridad penetro sus ojos clavados en el limite de su propia visión!

 

En ese momento Josué paro de hablar y me dijo: como te llamas? Parece mentira pero aun no se tu nombre. Clara le dije. Clara luz Jiménez. Bueno clara, te preguntaras por que puedo describirte todo lo que pensó yisel como si yo mismo lo hubiera vivido. Ella dejo todo escrito en su diario y en un papel que me dejo encima de esa mesita que ves allá junto a su fotografía. Ella siguió escribiendo sus propios pensamientos, su mente volvió a sumirse en sus razonamientos y pensó: seria maravilloso poder llevarlos conmigo, pero ahora solo debo ocuparme de tener la voluntad de detener el dolor de vivir encontrando mi muerte. La muerte esta cerca, solo hay que atreverse a encontrarla! La muerte espera cogerme desprevenida, por que no sorprenderla! La muerte quiere tener el triunfo de escoger mi día,y forma de morir, y yo debo darme ese derecho y esa victoria! En ese instante comenzó a caer un implacable aguacero y los truenos eran ensordecedores. Seguidamente se estrellaban unos con otros en el cielo. Yisel cerro la puerta y con la luz artificial de la energía eléctrica, alumbro un poco su angustiado corazón!

 

Ya eran las once y media de la noche  pero con esa poca luz ficticia pudo alumbrar y disipar un poco la oscuridad de la noche lluviosa y la de su propia existencia. Esa noche no seria la definitiva, esa noche un destello de luz sorprendió sus temibles pensamientos y la salvo de morir, pero la condeno a vivir su propia existencia y sus propios sufrimientos,. Estaba muy triste cuando empezó a amanecer ella aun divagaba en sus conjeturas de morir o vivir y se asusto al verse aun así misma con vida y con fuerzas para seguir el camino. Se puso de pie y después de lavar su cara y su cuerpo con el agua cristalina y tivia que salía del grifo de su tina, sintió que la mente se le aclaraba un poco al igual que la claridad de la mañana que penetraba por entre las rendijas de la ventana de su cuarto. En ese momento se dijo: Si, hay que tener valor para morir pero hay que tener mas valor para vivir! Creo que las razones del suicida son validas y lógicas y creo que el momento de ponerlas en practica llega sin que ellos lo escojan o determinen!

 

Ya llegara mi propio momento. Por lo pronto tengo que seguir viviendo. Se vistió y salió rumbo a…… no sabia ella misma rumbo a donde, pero tenia que salir para no enloquecer encerrada entre las mismas cuatro paredes de la noche anterior. Esa mañana como en un extraño contraste a las horas pasadas, la luz del sol salió mas temprano y brillo con mas intensidad. Esa mañana todo parecía mas claro y límpido. Las flores parecían tener mas vida y color, los capullos se abrían húmedos aun por la lluvia de la noche y los caminos se veían mas abiertos y extensos.  El cielo estaba azul, no había ni una sola nube y para yisel la vida pareció mas fácil a pesar de su angustia y de su dilema de querer seguir viviéndola. El problema de ese momento era el mismo del día de ayer  y de la mañana. Que hacer, a donde ir, como llenar sus momentos, sus horas y su vida con algo que le diera un se4ntido y razones diferentes a las del suicida de sus pensamientos.

 

Se monto en su carro y salió por las mismas calles conocidas de toda una vida. Dejo correr las horas, se distrajo comprando en algún lugar también conocido y volvió a la misma hora de siempre a su casa. Vio la televisión. Recibió unas llamadas y cansada se quedo dormida unas cuantas horas. Aun seguía sin encontrar la razón de vivir y seguía temiendo la llegada sorpresiva de la muerte. Quizás pensaba, es mejor no esperarla sino ir a su encuentro. Quizás sea mejor no darle tiempo a que llegue, sino ir a buscarla. Pero me falta aaun el valor, el coraje para detener su loca carrera hacia mi y correr mas bien yo hacia ella. Que cobarde soy! No se cuando tendre el valor no se si llegare a tenerlo!

 

Habían transcurrido años o siglos desde su nacimiento; todo dependía de cómo se contabilizara el tiempo. Ella solo recordaba de unos años para acá, unos quince o veinte años merodeaban su memoria en forma traslucida, borrosa y tenia treinta o treinta y cinco años de existir. Además, de esos años que podía recordar tampoco tenia precisión, una visión exacta. Eran solo sombras, vagos detalles, solo pequeñas figuras que conformaban una historia tal vez completa pero que para ella eran como pequeños retazos de algo que pudo ser y que no fue o de algo que fue y no es. Todo esto la confundía y la llenaba de desasosiego, porque su vida  y su historia no eran ya de ella, eran del pasado. Porque lo suyo ya no era suyo sino del recuerdo., que tal vez nadie recordaría. Y volvió a preguntarse: Que es vivir? Que es la vida si al recorrer del implacable tiempo nada es lo que vivimos! Que importancia tiene el hecho que hace tres años fue lo mas importante. Que valor tiene hoy el triunfo lejano de hace seis años. Que significado tiene un valor de algo que se convirtió solo en un vago recuerdo que nadie mas recuerda. Ayer en la prensa leí que habían muerto muchos en un accidente; que en un lugar del país habían acecinado a otros y secuestrado a muchos, y así todos los días miles de seres mueren sin querer, porque otros quisieron que murieran. Y yo…. Aquí pensando por que vivo y que hacer con mi vida. Ha pasado el tiempo, mucho tiempo de mi existencia, mas de la mitad de lo que podría quizás vivir. Muchos de los que quería ya han muerto, otros se han ido lejos y los que quedan son pocos. Lo mío, lo sinceramente mío, no se si es mío; se puede acabar, se puede ir, se pueden morir incluso antes que yo!

 

Que espero? Para que espero? Y por que espero? Así pasaban las horas y yisel no paraba de pensar mientras sentía que sus fuerzas se acababan y su valor para soportar la vida se iba extinguiendo!

 

Ya eran las seis de la tarde. Era invierno, por eso esa noche era también oscura y la lluvia no se hozo esperar. Parecía que la naturaleza se confabulaba con el destino de yisel para hacer mas impenetrable su pensamiento darle un aspecto siniestro a su vida.

 

Negro como la noche era su pensamiento. Y sin saber por que pensó nuevamente en las razones del suicida. Pero esa noche se dijo con temor, serán mis propias razones? Querré yo terminar con esta absurda existencia sin razón?
Que razón tengo para esperar la muerte? Ella misma se asusto al darse cuenta que parada en el mismo lugar de la noche anterior su mente divagaba por los mismos caminos, ante el abismo de la vida y la llanura de la muerte. Seria la muerte la solución de la vida? Seria acaso la razón de vivir o seria la vida la razón de la muerte? Que dilema tan grande, que enigma tan indescifrable, que misterio tan profundo y tan difícil de entender. Ya eran las ocho de la noche cuando yisel abrió los ojos que permanecían cerrados mientras pensaba y vio que ya había dejado de llover. Las estrellas tímidamente trataban de asomarse con su tenue brillo y la luna plateada hacia su aparición entre ellas dándole a la noche húmeda un aspecto mas cálido y acogedor. Yisel se entro tras cerrar la puerta y con una luz menos artificial que la noche pasada
 sintió que podía alumbrar su vida y su dormitorio ya no estaba tan oscuro como la noche que había quedado atrás.

 

Se recostó sobre su cama y contemplo la estancia un poco menos gris y sus pensamientos fueron un poco menos tristes. Comenzó a pensar en el regreso del ser que amaba a pesar de que el alguna vez la hiriera y la hiciera sufrir. A pesar de que por momentos, tristemente convencida de su desamor, quisiera olvidarlo o morir. Pero lo amaba aun, lo amaba y tal vez con mas intensidad, con mas profundidad y con mas desesperación. Esa noche fue menos larga y sus pensamientos mas optimistas. Había alguien en quien pensar y algo con que llenar el vacio de la soledad y yisel pensaba: que grande es esperarlo, esperarlo en el refugio del hogar y entre el calor de las cosas que suyas y mías me rodean. Que lindo es ver las flores en el florero de la sala…. a media luz la lámpara, el reloj en la hora que llega. Que bello es sentirlo en el aire, sentir que se acerca, que las cosas reviven al presentir su presencia. Que hermoso es sentir la tibieza de lecho que espera y el ambiente encantado al saber que regresa. Y yo, aquí, estática, sola recordando la música que le gusta retratándolo en la mente y sintiéndome flotar en el aire por la estancia desierta! Y me lleno d el mientras espero, con las cosas que de el y de mi veo. Me caliento en el fuego de nuestra hoguera  y me transporto en la visión de lo que tengo y que quiero. Que grande es esperarlo en el refugio del hogar que hoy esta alumbrado por la luz de la luna y por la luz de la esperanza y no por la luz artificial de un bombillo eléctrico.

 

Esta noche yisel no estaba triste ni deprimida. Su depresión era agresiva y audaz; su tristeza era brillante y esperanzada. A eso de las diez de la noche sus pensamientos se vieron interrumpidos por un beso de el. Ese a quien esperaba con ansiedad y que llenaría sus próximos días de ilusión, de amor y de alegría. Especialmente los llenaría de calor, o al menos eso esperaba ella. Una vez mas tuvo una razón por la cual vivir la vida, aunque a veces esa razón fuera triste o gris en los momentos de incomprensión, de lagrimas o de ausencias.

 

Josué estaba ahí; con ella. Esa noche termino  en medio de una luz bellísima y muy real, la luz de unos ojos queridos y por la mirada encendida en los ojos de yisel que se prendieron con la luz del amor, con el resplandor enceguecedor de la pasión! Había llegado el lado claro de su alma, la tarde de su vida, la mañana de sus sueños, la noche de sus deseos y la razón de su existencia. Amaneció mas tarde pues las horas se extendieron como en un milagro del tiempo y del amor y al despertar la luz resplandecía en la habitación. La mañana era amarilla y los rayos del imponente sol  alumbraban con mas intensidad que la mañana anterior, cuando yisel salió sin rumbo a encontrar la forma de matar las horas y matar poco a  poco su vivir. Hoy era diferente; hoy había luz y razón por la vida yisel con los ojos cerrados no sabia si estaba soñando o solo era una visión irreal. Pensaba: soñé…. Soñé contigo! Lo se porque brillaban con mas intensidad los rayos misteriosos del imponente sol! Soñé contigo, lo se porque la vida exhalaba perfume cual si fuera una flor! Soñé contigo porque en mis venas sentí correr la sangre con desesperación y al despertar el día los pájaros cantaron be4ndiciendo a Dios! Lo se, soñé contigo porque en mi ser sentí palpitar con mas fuerzas mi herido corazón! Soñé contigo porque al abrir los ojos y contemplar la aurora, pensé que regresaba de un viaje milagroso. De ver de cerca a Dios! Soñé contigo, porque de mis pupilas mil gotas de lagrimas  se escaparon y en cada una brillaba la ilusión del amor, de ese amor que es milagro que agranda nuestra vida, que dignifica al mundo y ablanda al corazón!  Lo se, porque sentí en el alma la sublime caricia del verdadero estaxis. Lo se porque al despertar, mis labios pronunciaron tu nombre al bendecir a Dios Y una voz me dijo: amor! Josué estaba allí a su lado y la había querido una vez mas que parecía la primera, una vez mas que podía ser la ultima si yisel seguía pensando en las razones del suicida.

 

Lo extraño de todo era que Josué era muchas veces la razón de vivir y muchas otras la razón de morir, para yisel. Cuando estaba cerca y la amaba, cuando estaba con ella, dentro de ella, con su comprensión y su entendimiento, era la razón de su vida. Y cuando estaba lejos y no se entendían como si hubiera un abismo de incomprensión entre los dos y no había razonamiento que los hiciera llegar a un acuerdo, era la razón de su muerte.

 

Había mas en la vida presente de yisel; había frutos de ese amor que hacia tanto tiempo los había unido. Esos seres que no habían pedido nacer y que ellos sin siquiera pensarlo habían construido de amor y de sueños, de besos y caricias, de ella y de el.  Para yisel eran una razón muy fuerte para vivir…. algunas veces cuando pensaba en el largo y casi siempre  solitario camino de la vida para ellos y lo que les tocaría sufrir, llorar y luego morir, era para ella el verdadero motivo para desear la muerte. No podía soportar el pensamiento trágico de la realidad de la inminente, temprana o lejana muerte de los suyos, esos suyos que al morir ella quisiera poder llevar consigo pero a lo cual no tenia ningún derecho. Ella les dio la vida y no podía darles la muerte.

 

Pasaron varios días y josue tenia que partir nuevamente. Esa noche fue corta, como sin horas, minutos ni segundos y nuevamente oscureció el firmamento lo mismo que su alma y su casa. Todo era gris otra vez. A la mañana siguiente todo amaneció en silencio, casi escandaloso dentro de su propio mutismo pues era el silencio de un grito de desesperada angustia en el corazón de yisel. Nuevamente estaba sola con sus pensamientos y con sus divagaciones entre la vida y la muerte. Pasaron las horas lentamente; ya volvía a llover pero calladamente, sin truenos, sin luces de relámpagos al explotar en el cielo. Era una lluvia callada, silenciosamente cruel y pesada y yisel pensaba otra vez en las razones del suicida.

 

La vida es solitaria aunque por mi lado pasen millones de seres, nadie me ve ni me escucha. Sola tengo que proseguir el camino con mi angustiada existencia. Cada quien se encierra en si mismo y no dan nada de si a los demás. Por que existirá la incomprensión humana? Por que la violencia? Por que la maldad? Por que la soberbia? Seria tan fácil comprender, dar, recibir, ayudar y vivir en paz. Habría paz, dándonos, recibiendo, compartiendo y comprendiendo las razones de los demás. Pero no es así, nadie da sin recibir, nadie comprende a otro si no lo desea y la violencia genera violencia, acaba con todo lo que pudo ser bondad y amor, comprensión o tolerancia.

 

De repente llovía mas fuerte y yisel tuvo que cerrar la puerta de su casa como se había cerrado también la de du alma. Se recogió en su cuarto otra vez desierto, otra vez oscuro y triste. Todos dormían y el silencio se rompió con un gemido, con un llanto compulsivo que salía del fondo del corazón de yisel. Llorando se quedo dormida. De nuevo el día amaneció nublado pero ya sin lluvias. El sol no se asomo a la ventana de yisel; a su corazón tampoco se asomo una luz brillante, solo una pequeña claridad que alcanzaba a dejar ver el sombrio estado de animo en que se encontraba.

 

Tenían que pasar muchos días antes de que Josué volviera; además no tenia nada que hacer ni con que distraer su mente que se perdía cada noche en oscuros pensamientos y conjeturas sobre vivir o morir. Pero seguía viva y triste, opacamante viva…… abandonadamente viva…… sin razón viva y con razón muerta en vida! Simplemente nada había decidido su fin, nadie había intervenido en su muerte. Ella, solo ella podía decidirlo antes de que otros o el destino lo decidieran por ella. Se sintió enferma, con fiebre; estaba helada  por fuera y estaba hirviendo por dentro. Pero no alcanzaba a comprender que su enfermedad era de alma, del espíritu, no del cuerpo. Que su mal no era lógico sino psicológico. Que su mejoría no estaba en las manos de un medico, ni siquiera de ella misma, sino en manos de Dios, de ese ser supremo que pudiera al fin hacerle comprender la razón por la cual no decidía su muerte. Esa noche yisel llego a la conclusión de que había que entender el sentido de la vida para poder comprender el sentido de la muerte. Tal vez existía una verdadera y gran razón  por la cual vivir la vida y no penar en la ineludible hora de morir. Pero para ella solo había una obsesión y era la de no poder comprender el por que de los de la vida y el no poder comprender el verdadero motivo por el cual había que morir!

 

La vida indudablemente tenia cosas muy lindas. El ser humano poseía valores tan profundos y tan controvertidos que lo hacían casi inmortal, pero a pesar de todo su poderío mental, de la agudeza de su entendimiento y de su inteligencia, d la fortaleza de su físico y de su apego a la vida por deseo propio o por miedo a morir, esa muerte lo alcanzaba tarde o temprano. Quizás después  de envejecer y haber perdido todos estos valores o quizás demasiado temprano cuando aun no había logrado decifrar el dilema de la vida y la muerte. Era terrible vivir sabiendo que podemos morir en el instante menos pensado, cuando tal vez menos lo deseamos y a la vez era terrible vivir y envejecer viendo como nuestro propio ser se extermina, como todo lo que amamos se deteriora y que la soledad de la vejez nos ir5a haciendo mas vulnerables, mas débiles, como también mas próximos a la muerte.

 

Yisel se sorprendió en medio de todas estas divagaciones, cuando la luz del amanecer se colo por medio de las cortinas abiertas de la ventana de su cuarto. Ya la noche nuevamente se había ido y la penumbra de un temido amanecer parecía tragarse la oscuridad de las tinieblas de la noche! Eran las cinco de la mañana y aun el sol no acababa de asomarse entre las nubes grises que aun parecían caminar por el firmamento., rumbo a otros lugares donde la noche estaría por llegar. Era un ir y venir, los días y las noches, aquí y allá y así era la vida, un ir y venir. Otra vez su imaginación voló a recónditos lugares a los cuales ni ella misma a veces entendía porque divagando en sus pensamientos se decía: como n ul letargo pienso, sumida en los recuerdos sueño, surgiendo del pasado despierto! Ya ubicada en el camino de mi vida  tomo la dirección de mi destino y hago mover las ruedas de mi sino. Allá voy en carrera sin sentido con los pasos perdidos por el viento, sin poder regresar ni darme cuenta como una hoja en el océano inmenso. Paso de largo donde debí parar y me detengo donde debí pasar corriendo! Es una larga trayectoria que me lleva sin rumbo hacia no se donde, que quizás comienza lo que debió ser mi punto de llegada o tal vez un nuevo punto para iniciar mi viaje d regreso nuevamente hacia el lugar de donde había partido. Aun estoy vagando….. no se ya si es que voy o si es que vengo!  Al igual que las noches, las mañanas, los días y la propia vida. Como las olas del mar que unas a veces ya vienen y otras apenas se van…… todo es un ir y venir. De repente se dio cuenta que llevaba horas tal vez ensimismada en un letargo largo de retrospectivos pensamientos. Se levanto y se dio un baño tan largo como sus pensamientos. El agua era tibia y limpia. La dejaba fresca y reconfortada. Después se vistió y salió a la calle; busco algo distinto en que pensar que no fuera la rutina de su vida y el conflicto interno de su mente. Después de andar y andar en su coche regreso a su casa y un poco mas objetiva pensó: quizás exista una forma d entender de una manera mas simple el dilema que tanto me afecta. Tal vez debíamos aceptar la muerte como algo tan natural como la propia vida. La razón de la muerte era la vida. Si, esta era tal vez la única forma de asimilar que había que sufrirlas a ambas, una antes y otra después; siempre en el mismo orden, para ella y para todos los que por alguna extraña fuerza o razón llegábamos a nacer. La vida y la muerte parecían enemigas y eran hermanas. Parecían paralelas y estaban ligadas intrincadamente. La palabra nacimiento y muerte siendo tan diferentes, tan opuestas la una de la otra, podría decirse que tenían el mismo sentido. Se nacía, se crecía, y ella era uno de esos millones de seres que llegan a la madurez de la edad y del razonamiento y por ese motivo se encontraba sumergida en el abismo infinito de encontrar el sentido y la razón de la vida y de la muerte. Llego entonces a la conclusión de que el suicida tenia sus razones y el que decidía vivir la vida hasta cuando ella misma quisiera irse por su propia cuenta, tenia también una sola razón: aceptar wque teniendo de todas formas que morir, había wque vivir a plenitud y gozar del derecho de disfrutar lo bueno y sufrir lo amargo de la existencia. Definitivamente pensó yisel, creo que voy a enloquecer antes de comprender exactamente este gran misterio que envuelve a la humanidad, a todos los seres que la vida y la muerte los deciden.

 

Ya eran eso de las cuatro de la tarde cuando el timbre del teléfono la saco bruscamente de su meditación. Era Josué. Ella sentía que esas llamadas eran el puente entre los dos cuando se marchaba y que eran además unas de las pocas razones porque querer la vida o también una de las angustias por querer morir. Sintió su voz al otro lado que le decía: hola mi amor! Sintió que le llegaba oxigeno a su corriente sanguínea y que el corazón le latía apresuradamente en mitad del pecho. Así de profundo y grande era su sentimiento hacia aquel ser que le dsba un motivo por el cual vivir, pero en otros momentos era el principal motivo para desear la muerte! Hablaron largo rato de sus cosas, siempre las cosas de el que eran las de ella porque yisel dependía emocionalmente y en todos los sentidos de ese otro ser. Vivía y respiraba por el y la llenaba de temor, la sobrecogía el solo pensar que pudiera fallarle, que pudiera faltar antes que ella. Sentía horror de solo imaginar la vida sin su apoyo, sin su razón de ser. Entonces pensaba: me amara así? Necesitara de mi de esa forma absoluta? Tal vez no. Tenia otros horizontes ante si y tenia además el poder de valerse por di mismo. De este increíble poder ella carecía en lo absoluto. Habría que encontrar otros caminos por donde andar sola, que encontrar otras razones por las que querer seguir viviendo. Pero para ella era muy difícil de encontrarlas y salir de se túnel donde no había luz cuando estaba sola sin el. Después de colgar yisel se paro nuevamente en la puerta, la misma de siempre y recordó su niñez. Tal vez allí estaría la primera falla la que hoy la tenia sometida y reducida a esa invalides para desarrollarse y desenvolverse por sus propios medios. Se sintió sola, desde pequeña siempre sintió la soledad, un día perdió a sus padres y hasta sus hermanos se olvidaron de quererla. Las personas, las demás personas simplemente conocidas, eran solo eso y nada mas. Los hijos, si, wue grande era tener unos hijos quizás lo mas hermoso, tierno, infinitamente prodigioso, era haber engendrado unos hijos de el y de ella, de su carne con su sangre y sumida en el mas placido pensamiento imagino: un hijo es un racimo de uvas al borde de una copa sensitiva, un hijo es como el vino derramado sobre el lino, el néctar del amor esparcido; un hijo es el sabor a leche tibia en un rescoldo siempre mantenida; un hijo es el retrato de una escena por dos amantes compartida; un hijo es como miel que se rebosa y corre por los bordes liberada; un hijo es el extracto de una mezcla de pétalos de flores deshojadas; un hijo es el desborde de dos ríos que en la represa unidos quedarían; un hijo es el sentido del misterio y es el emblema de la vida! aquí en este punto yisel entendió la verdadera razón del por que de la vida y ella tenia varias razones por las cuales seguir el camino y no desfallecer.

 

Ya casi anochecía. El invierno había pasado y las brisas del verano hacían su aparición. Su zumbido era casi ensordecedor además de traer consigo un ambiente de alegría, de sobresalto. Como en un misterioso contraste también en yisel causaban una especie de desasosiego y de exaltación. Los días eran azules y serenos y las noches ya no eran oscuras ni de truenos y lluvias. Eran secas, claras llenas de luceros y de una luna casi siempre grande y amarilla y como un gran farol. Yisel pensaba: esa luz que resplandece en el cielo y que penetra en mi cuarto tímida pero intensa, también puede alumbrar mi mente y ayudarme a encontrar las razones del que quiere vivir. Una de ellas era la que había encontrado aquella noche de invierno; aquella ultima noche de oscuridad y destellos de relámpagos que habían contribuido a aclarar algo en su interior. El gran misterio de poseer vida, de dar vida, de transmitir energía y vitalidad a un ser nuevo. La gran energía positiva de crear, de ser creador. Josué llegaba esa noche. A pesar de todo el amor que se tenían yisel temía su llegada porque n medio del amor había tormentas, lagrimas, reproches, dudas, temores, momentos insondables de incomprensión y también instantes en que bloqueaban todos los caminos del entendimiento y parecía que jamás volverían a expresarse en el mismo lenguaje para poder comprenderse. Otras veces era tan profundo su acercamiento, tan intenso el sentimiento que los ligaba y tan fuerte el lazo inquebrantable que los unía, que parecían ser uno solo, que parecía que nada podía separarlos y que nada, ni la muerte podría desatar lo que se había fundido haciéndolos un solo ser. Eran dos en uno, eran solo uno. Ni siquiera eran un complemento, eran un fundamento, un bloque de amor, una compacta forma de vida, de sueños, de realidades, de esperanza, de fe, de ilusiones, y de pasión.

 

Como a las 12 de la noche llego Josué. Venia cansado pero feliz de estar nuevamente en su hogar; siempre llegaba con deseos cautivos y reprimidos y en un abrazo y un beso se prolongaban los dos en una sola sombra, hasta el amanecer. Por todo esto si que valía la pena vivir! Era otra de las grandes razones para aferrarse a la vida. Lastima, pensaba yisel, que sean solo los retazos de un momento, pedacitos de tiempo que con ansias recoge dichoso el corazón, un beso, una caricia, una canción bonita, un ser a quien amar. Pedacitos de tiempo que pasan y no vuelven jamás! Si estos bellos instantes pudieran perpetuarse y la vida pudiera detenerse, tal vez venceríamos a la muerte! Pero todo pasa, todo se esfuma de nuestras manos y solo quedan los recuerdos y vivimos para recordar lo poco que nos va dejando el tiempo inexorable  implacable! El reloj no se detiene, sigue su marcha día a día, noche tras noche…… por eso ya la noche anterior era otro recuerdo mas y el día asomaba nuevamente. Otro amanecer, otro atardecer, y otra vez la noche de verano en que por lo menos la luz era mas suave, mas tenue y mas alegre. Así también se encontraba el corazón de yisel, mas feliz, menos atormentado porque tenia un motivo mas por el cual querer seguir sosteniendo la carga de la vida y continuar una vez mas el camino. Aquí en este instante su mente se detuvo y pensó: pediría al tiempo que detenga sus gigantescos pasos y retorne al encuentro de nuestro amor, que vuelva sobre sus largas huellas y luego se detenga en lo que ya paso! Le pediría al tiempo implacable que devuelva sus pasos y coloque en presente los días del ayer, que perpetué el segundo de nuestro encuentro y nos deje olvidados en lo que ya se fue! Le pediría al tie4mpo que vuelva y nos mantenga unidos, sostenidos del hilo que quiso envejecer y nos dejo perdidos con nuestro amor profundo, en el lejano mundo de nuestro dulce ayer! Súbitamente yisel volvió al presente y se dio cuenta que aun estaba abrazada a Josué y que el la miraba larga y profundamente. Pasaron varios días en los cuales compartieron todos los pequeños detalles que conformaban su existencia juntos, con sus hijos sus alegrías, sus pequeños problemas, sus conflictos, sus dulces palabras, sus risas. Hubo momentos cálidos, otros simplemente momentos que pasan casi inadvertidos, otros intensos entre los dos, de amor, de pasión y de entrega…. Y otros de angustia al hablar de algún tema y sentir que era como si no hablaran, como si alguna extraña influencia los hicieran o poder entender lo que se querían expresar. Pero en medio de todos esos momentos, fueron felices, muy felices, infelices y simplemente conformes. Llego el día de la partida y josue con su equipaje de momentos se despidió de su mujer. Ya era otro dia. Yisel se encontraba sola, como inanimada, sentada en la orilla de su cama, triste. Siempre que Josué se iba, la tristeza hacia nido en su alma y en su agobiado corazón. Era interminable aquel ir y venir y esto para ella era casi insoportable. Pero tenia que seguir viviendo y tenia que encontrar sin el, una razón por la cual vivir, por la cual respirar y no escudriñar mas en las razones del suicida, las cuales le causaban tanto sobresalto y tanto temor. No entendía la vida, por eso menos aun entendía la muerte!

 

A pesar de que el día era brillante, ella estaba sumida en un túnel negro y sin regreso. Sintió como si hubieran transcurrido mil siglos de existencia, como si sus cabellos de un momento a otro hubieran encanecido y como si su  arterias se hubieran endurecido y por ellas no pudiera correr libremente su sangre. Sintió como si su corazón se resistiera a seguir palpitando. Otra vez estaba pensando y casi en muy baja voz dijo: del invierno de mis lagrimas surgió un capullo de rosa que se abrió frente a la vida y se deshojo al vivirla. Del otoño de mis lagrimas cayeron hojas marchitas y volaron con las brisas hacia la muerte imprecisa. Del verano de mis sueños nacieron flores y risas, que cuando volvió el invierno mustias se hicieron cenizas. Y en la dulce primavera creí que volvería la dicha pero con la soledad, la tristeza fue infinita! Ya para ella no valía la pena seguir escudriñando las razones del suicida…..se sentó a la orilla de la cama y su mente volvió a rodar en forma casi poética como ya era su costumbre; se abrieron los pensamientos y en silencio decía su voz interior:  no me agrada la tristeza, tiene forma grotesca que temible y pesada se apodera de aura sensible e insegura, que de tonos plateados se convierte en siniestra mariposa nocturna de negrura perfecta. No me agrada la angustia que se anida en el alma exaltando el espíritu a divagar por mundos de estructuras abstractas y misteriosas sendas. No me agrada la soledad que de dudas me afecta y me invita al silencio donde solo se escucha la arrollante tormenta de una noche tremenda. No me agrada esta esencia que mortales engendra y nos da  en la penumbra de una real recompensa, el crepúsculo oscuro de la muerte indefensa!

 

Alargo la mano, tomo un frasco de la mesa de noche, saco dos pastillas tranquilizantes……  ya antes delante de Josué había tomado muchos y no había pasado nada y el, no se había percatado del daño que tal vez inconscientemente se estaba haciendo. Pero la amaba, la cuidaba, la respetaba, la comprendía y hasta la toleraba! A pesar de todo eso, solo ella podía cuidarse, ayudarse, amarse, siempre sola, aunque estuviera a su lado o muchas otras personas estuvieran con ella. Medio adormitada yisel cerro suavemente los ojos y pensó nuevamente: anda solitaria vida mía. Prosigue tu camino sin mirar hacia atrás. Aunque mires al frente y a los lados la gente, no pienses que a mirarte  se van a detener. Sigue abandonada vida tu paso desafiante, no debes sosegar, avanza, continua tu camino y defiéndete sola del mundo y de su mal. Enciérrate en tu sombra, no detengas tu paso, no mires porque no nada lograras divisar. Sigue adelante, firme, no aminores tu marcha, anda solitaria vida que sola como siempre tendrás que madurar. Cobíjate en tu sueño  y despierta en tu mar….. no esperes que te ayuden,  que alguien venga a salvarte o que alguien te comprenda…. Anda….. sigue mas rápido, no te detengas mas! Al decir eso se quedo dormida. Pasaron unos segundos, tal vez menos cuando despertó y como una autómata camino hacia el cuarto de baño.

 

Cuando Josué iba rumbo a su trabajo sintió como si mil centellas cayeran sobre el. Sintió un frio intenso en el alma y un escalofrió recorrió todo su cuerpo. Por primera vez a pesar de no estar cerca de yisel tuvo un horrible presentimiento. Entre tanto un corazón se desprendía de un cuerpo que se agitaba en agónica angustia de muerte y de dolor. Un alma se hacia y se hacia mas etérea de lo que fuera en vida del cuerpo del que huyo! Un cerebro se dormía en brazos de la muerte y todo se detenía allá en el interior de yisel. Adiós pensó en su mente, le dolía hasta la vida y quedo aislada de ese mundo anterior.  y yisel, llego a otro sitio de donde no se vuelve con este mismo cuerpo, con este corazón, mas quedara la incógnita de algo retrospectivo y allá en el espacio que  separa la vida de la muerte, todo sea diferente, todo sea eterno sea inmortal.

 

La vida de yisel cual relámpago estallo en el final y Josué percibió dentro de sus propias entrañas que algo le estallaba por dentro y su corazón quedo en mil pedazos deshecho. Corrió al aeropuerto, viajo en el primer avión y llego a su casa. Yisel estaba allí, inmóvil, quieta…. Un hilo de sangre corría por las pequeñas venas de sus muñecas, en un ultimo aliento le alcanzo a decir: te amo, te llevo conmigo pero fuiste la principal razón de un suicida!

 

Josué dejo correr sus lagrimas como un rio desbordado y sin cause. Al cabo de un tiempo yisel era solo la sombra de un recuerdo. Un recuerdo que conformaba uno de tantos en la vida de Josué y por el cual, tal vez seguía viviendo.

 

Hoy  sentado frente a mi decía: puedo decirte las cosas mas tristes esta noche, decirte que el mundo se acabo. Que los aires y las nubes se fundieron y la tierra en átomos voló! Puedo decirte que el cielo se abrió y todas sus constelaciones en una convirtió. Puedo decirte que el sol quemo todos los valles y fundió al mundo entero en una exhalación. Puedo decirte que todos los astros infinitos estallaron unidos en estruendoso ardor y que el universo entero se transformo en la nada de lo que para el mundo antes constituyo! Puedo decirte cosas muy tristes esta noche; decirte que en un soplo todo termino……y hoy me pregunto: yisel: fuiste o no fuiste en la locura mía la luz de mi ilusión? Fuiste o no fuiste en mi ansiedad perdida la sublime y cálida emoción? Fuiste o no fuiste realidad vivida en la penumbra de mi ensoñación? Fuiste o no fuiste yisel? No lo se siquiera, pero allá en el recuerdo algo tuyo quedo!

 

Cayo! Sus palabras, las ultimas parecieron un torrente de amargura reprimida que celosamente había guardado dentro de su corazón. Ya era tarde. La noche estaba oscura y silenciosa. Mire hacia la mesita que tenia la fotografía y el papel que descansaba sobre ella. Era una corta carta que yisel había escrito antes de terminar casi inconscientemente con su vida. En ella decía: por que no pudiste ayudarme. Por que no supiste escucharme. Por que es tan difícil dar si parece tan fácil amarse? Solo eran necesarias las palabras! Con solo eso tan simple hubieras podido salvarme. además había sobre la mesita un diario y un revolver. Dentro del florerito de cristal que pisaba el papel habían dos rosas rojas casi mustias. Yo me puse de pie, camine hacia la mesa y poniendo la mano sobre e arma le dije: ten cuidado es peligrosa.

 

Luego calle por un rato y volviéndome a sentar le pregunte: y tus hijos? Estudian fuera. Y tu? Vas a viajar otra vez? Me voy mañana. Cuando regresas? Quizás nunca! Porque todo depende de lo que pueda decidir sobre el largo camino de la vida y el corto sendero de la muerte!

 

Me pare y al salir, hasta pronto le dije. Corrí hacia la calle con un amargo sabor en la boca y la garganta reseca por el estupor. Cuanta razón tenia un suicida, pensé. Pero ese no era mi problema. El mío era el del caminante que deambula cargando a cuestas su propia carga, la carga de su vida y hay estaba yo cargando la mía. Cruce la calle y vi la esquina de la pizzería camine rápidamente hacia ella y me dije: por lo pronto mi primer problema es comer algo para alimentar la parte humana de mi vida y mañana, tal vez dentro de unos días decida alimentar mi parte etérea, mi subconsciente y mi dilema sea el querer saber como mi amigo el transeúnte, si debo vivir o morir. Para esto hay que analizar muy profundamente las razones del suicida.

 

      MARYSTELLA
Hago un paréntesis….. yo soy la que escribo esta historia……. Yo sigo viva analizando las razones del suicida……. La vida siguió y para mi hubo mil vivencias, tantas que ha sido corto, muy corto el tiempo para vivirlas. el tiempo no se detuvo jamás y fue una muy poderosa razón para vivirlo a plenitud! Lo que me indico que la vida vale la pena vivirla y que nunca es tarde para tratar de  perpetuar los momentos que nos pertenecen por el solo hecho de existir! El transeúnte nunca volvió pero yo me quede con algo suyo, su tristeza, su vida y su muerte….. el razonamiento que me hago hoy en día, es que siempre hay una razón para seguir viviendo, el solo hecho de existir nos da el privilegio de ser y de estar……. Pero por sobre todas las cosas, de soñar….. soñar es vivir y vivir es un sueño! A la hora de morir espero que esto pase: el día que muera llegare a la orilla del rio de la vida que navego y mis ojos verán asombrados un mundo etéreo pero nuevo! Pero mis ojos ya no serán ojos, sino luces transformadas en tiempo que traspasaran las fronteras de la tierra y habrán cruzado el rio de la vida que navego! El día que muera habré derrotado la vida, habré ganado la batalla al huracán, ya no seré una carne que se esfuma ni unos huesos que perduran, seré un alma de esencia saturada en presencia sublime convertida y mis ojos serán luces eternas, que miraran lejanas el rio de la vida que un día navegaran!
Ojala converjan mi energía vital y el ultimo segundo de mi existencia en el cosmos de mi universo. Ojala mueran las mustias ilusiones en la agónica angustia de mi esperanza. Ojala llegue la hora señalada por el poder Divino de mi decisión y surja de algún lugar recóndito y lejano la fuerza renovada de mi potencia! Ojala sea este el ultimo momento de vivir la amargura de lo humano y mi ser se convierta en un solo instante en lo sublime de lo intocable! Ojala este cercana al cielo eterno la eterna realidad de lo inconmensurable! Ojala el abismo de la vivencia sea la orilla ansiada de lo perenne! Ojala cuando llegue a ese lugar, mi energía y mi poder sean rescatables y la fuerza de mi corazón avive en una llama invencible! Ojala este aquí de frente la realidad de la vida tras la muerte! Las razones del suicida así se prolongarían  convertidas en una razón y una vida eterna!
marystella

 

 

 

 

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